De medios y otros demonios

Cambios para 2015

El proceso electoral de 2015 representa un reto importante en materia de comunicación. Para esta ocasión las reglas cambiarán y los participantes deberán estar muy atentos en no caer en errores que puedan anular su posibilidad, no solo de ganar, sino de hacer carrera política.

El Estado de México cuenta con antecedentes respecto a estos errores de campaña que terminan por sepultar en el olvido a los candidatos ganadores.

En Metepec, la entonces candidata por el PAN a la presidencia municipal, Concepción Martínez Villalobos, hizo una campaña que la llevó al triunfo en las urnas; no obstante, los consejeros del IEEM consideraron que había irregularidades con los documentos de su registro (específicamente su credencial de elector) lo que bastó para que no ocupara la alcaldía.

En su lugar rindió protesta Salvador Joaquín Robles Uribe, quien hizo un papel tan inocuo que el bastión del panismo en el valle de Toluca desapareció por completo, generando divisiones irreconciliables que le han costado a ese partido no volver a figurar en procesos electorales subsecuentes.

El error en el procedimiento de registro no solo costó la presidencia municipal a la candidata ganadora, sino también al PAN que no volvió a repetir en la alcaldía.

Los aspirantes a una candidatura en el proceso electoral de 2015, deberán ser cuidadosos y atentos para evitar acciones que pudieran interpretarse como actos anticipados de campaña en algún momento.

Los cambios en la legislación incluyen modificaciones en modos de operación para campañas, lo que implica una nueva manera de diseñar la comunicación que los aspirantes deberán realizar.

Ya no basta con cuidar la imagen individual del personaje, se requiere construir conceptos apegados a los intereses de la población y desarrollar todo un mecanismo que pueda trasladarse a los distintos tipos de medios (a masivos y sociales).

Se trata de presentar a la ciudadanía una imagen congruente y real, el votante que participará el próximo año es más incrédulo que en elecciones anteriores y el panorama social no es favorable para ningún partido, existe un descrédito generalizado y una notable ausencia de figuras locales.

Algunos aspirantes a alcaldías y diputaciones se movieron antes de lo que debían con actividades que pueden ser consideradas como proselitistas y han puesto en riesgo su elegibilidad como aspirantes.

El proceso está en marcha pero las reglas han cambiado, los jugadores deberán ser más cuidadosos para no quedar fuera por un tecnicismo legal. Es lo que se viene, ni más ni menos.