De medios y otros demonios

Bullying y censura

El aumento en los casos de bullying, y la violencia con que han ocurrido en todo el país, encendió los focos rojos en un tema que, pese al tiempo que se ha denunciado, no había llamado la atención de la sociedad así; no obstante, al comparar este fenómeno social con la censura encontramos similitudes alarmantes.

Tristemente el bullying y la censura tuvieron que vivir la misma trayectoria para que la sociedad comenzara a tomarlos en serio como asuntos que requieren atención urgente.

En el caso de la censura, a toda la sociedad se le hacía, hasta cierto punto, lógico que los reporteros recibieran amenazas, fueran maltratados y hasta golpeados a causa del ejercicio de su profesión. Publicar secretos oscuros de políticos influyentes no es un asunto que se tome a la ligera.

Con el aumento de las organizaciones delictivas, la cobertura de temas como ejecuciones, peleas territoriales y venganzas generó que la actividad profesional del periodismo ascendiera a un nivel mortal. Agresiones, atentados, desapariciones y secuestros exprés para atemorizar a los reporteros se volvieron comunes en el país.

En lo tocante al bullying; distintas organizaciones han denunciado hasta el cansancio la importancia de que las autoridades educativas y de derechos humanos intervengan para evitar que en las escuelas crezca este fenómeno, quizá como proyección de la violencia social, quizá por factores distintos.

La realidad es que, como pasó con los periodistas, la sociedad no había dado mayor importancia hasta que los primeros casos mortales se hicieron públicos y, nuevamente, a través de las redes sociales, los padres de las víctimas hicieron público lo que las autoridades habían intentado ocultar.

Causa evidente alarma que el profesorado no tenga la capacitación (y como se ha visto en algunos casos, ni el interés) para atender estos temas a tiempo; así como que algunos años después de que se han presentado los asesinatos y ataques a periodistas y medios, aún haya varios de ellos que no sepan las medidas mínimas de seguridad personal.

Ambos tienen su origen en el mismo principio: la intolerancia. En el caso de la censura, se trata de la prohibición/desaparición de aquello que alguien considera inconveniente a sus intereses; en el bullying, es un tema de prohibición/desaparición de lo diferente.

El bullying no podrá atenderse con sanciones o despidos de maestros así como la censura no se resolverá con no tratar ciertos temas para no afectar los intereses de unos cuantos. En ambos casos, el problema es de fondo, se resuelve desde casa porque ahí surgió; el punto es que en casa no hay quién se interese en solucionarlo. Triste pero cierto.