De medios y otros demonios

Aristegui VS MVS

Méxicoleaks es una plataforma creada por reporteros de distintos medios con el objetivo de que los ciudadanos les hagan llegar documentos de forma anónima para ser investigados y publicados. A dos días de existencia ya había generado dos despidos... los de sus propios creadores.

En la página de MéxicoLeaks aparece (aún), entre otros, el logotipo "Unidad Aristegui/MVS". La empresa MVS dijo no haber autorizado el uso de su nombre e imagen para dicho portal y, aunque reconoció el esfuerzo y motivos por el cual fue creado, sancionó con el despido a los reporteros que llevaron la representación.

En cualquier empresa la medida se tomaría como algo normal. Ningún empleado puede arrogarse para sí la representación del lugar en el que labora solo por trabajar ahí, cada una determina el nivel de sanciones que puede llegar a aplicar a los empleados aunque la generalidad es el despido inmediato.

No obstante en una empresa de medios de comunicación siempre existe la sospecha de censura o presión de terceros, sobre todo cuando se toma la decisión de prescindir de los servicios de reporteros que han dado resultados importantes que impactan en la agenda nacional.

Esa simple sospecha ha sido la bandera de la titular del espacio informativo de la Primera Emisión de Noticias MVS, Carmen Aristegui. Fuera de transmisión, en conferencia de prensa disponible en videos de YouTube, la periodista acusa, sin mostrar pruebas o indicios de evidencia, de influencias y presiones de la Presidencia de la República sobre MVS para el despido.

La empresa, por su parte, no ha respondido a dicha acusación lo que contribuye al ambiente de sospecha que rodea el tema y que ha inundado las redes sociales con mensajes de apoyo a Carmen Aristegui y a su equipo.

El caso, en desarrollo, sigue subiendo de intensidad. Los lineamientos para regular la relación entre conductores y MVS, emitidos unilateralmente por la empresa, alteran aún más las cosas y modifican los criterios establecidos previamente entre ambas partes.

Ni empresa ni conductora ceden un ápice en su postura y la inflexión parece un diálogo entre sordos en el que ambos están entrapados, nadie puede ceder ahora sin mostrar debilidad o sumisión por lo que todo apunta al fin de un espacio informativo que fungía de contrapunto a la tendencia oficialista del resto.

Más allá de gustos y preferencias, el informativo de Carmen Aristegui abona a la discusión nacional como parte de los puntos de vista contrarios a las versiones oficiales e institucionales. Por el bien de la pluralidad, ojalá ambas partes sopesen este hecho antes de un desenlace en el que todos perdemos... aún el oficialismo.