De medios y otros demonios

Adiós al certificado de locución

El gobierno federal informó, a través de la SEP, que a partir del pasado 8 de febrero se eliminó el requisito de obtener un certificado o licencia de locución, comentarista o cronista para ejercer en las radiodifusoras y televisoras mexicanas cumpliendo así un ciclo en la práctica profesional del oficio.

La licencia de locutor, comentarista o cronista en México era un requisito impuesto a las radiodifusoras y televisoras en la búsqueda de garantizar calidad en el manejo de la información a través de los medios masivos por parte de quienes estaban detrás de un micrófono al aire.

Entre los requisitos para la licencia de locutor se pedía un grado máximo de estudios de bachillerato (preparatoria) y un mínimo de secundaria con el cual se optaba por licencias tipo A y B, respectivamente (para cronista o comentarista era obligatorio el bachillerato como mínimo). Después se realizaban una serie de exámenes y se otorgaba la licencia.

Dicho sea de paso, la certificación se había vuelto extremadamente simple y sencilla (algunos locutores contaban que la certificación era como un vaso de agua porque no se le negaba a nadie) por lo que ya no cumplía con el requisito de ser un filtro que garantizara calidad informativa.

Para algunos la certificación ya solo era un símbolo de estatus, la realidad es que se había vuelto anacrónica desde hace mucho y es que su creación fue pensada e impuesta en y para un tiempo en el que no existían escuelas de comunicación que (en teoría) ya te preparan para ello.

Son tiempos que han quedado muy atrás, hoy (dependiendo del estudio que se consulte), en promedio, al menos la mitad de la población del país podría alcanzar, sin problema, el certificado de locutor tipo A, y casi 90 por ciento el tipo B; es decir que su uso quedaba fuera de toda lógica.

Su desaparición era un paso natural que, ahora, deja en manos de las universidades la obligación de preparar buenos locutores en sus aulas para mejorar los contenidos de los medios pero también exige de las empresas la contratación personal capacitado y preparado liberando al Estado de esa supervisión.

Contar con un certificado de locución ya no garantizaba que hubiera calidad en la radio y la televisión (como evidentemente puede notarse) e incluso podía servir para limitar el acceso a esos espacios a voces "incómodas" al sistema político a través de negarles el documento.

La eliminación del certificado es un paso adelante en la democratización de los medios masivos que, no obstante, llega cuando los medios digitales ya habían superado esa barrera y abierto ventanas a la cerradura de puertas que los otros habían impuesto ¿eso mejorará o empeorará la calidad informativa? Lo sabremos al tiempo.