De medios y otros demonios

2017

El cambio de año mantiene interesantes perspectivas para la comunicación en nuestro país, la última semana de 2016 se confi rmó que Twitter fue desplazada por Instagram como la segunda red social con más seguidores en México lo que representa una reconfi guración en las estrategias enfocadas en estos segmentos.

Se vislumbra un nuevo formato de la comunicación que centra su enfoque en el mensaje y la narrativa, el viejo esquema en el que el emisor determina lo que el receptor "debe saber" ha sido ampliamente rebasado dada la posibilidad de prácticamente cualquiera para insertar temas en la agenda social.

Aunque los avances en materia de tecnologías de la información y comunicación seguirán siendo el eje sobre el que gira el aprovechamiento de las herramientas; el manejo de los contenidos será cada vez mas importante para alcanzar los objetivos previamente diseñados; es el surgimiento de la ingeniería de comunicación.

Para la televisión hay evidencia para pensar que no habrá cambios en la tendencia, la falta de inversión en producciones de calidad así como la demostrada incapacidad de encontrar nuevos anunciantes para estos espacios dejan un panorama sombrío.

La radio tiene oportunidades interesantes a través del aprovechamiento de los teléfonos móviles gracias a apps como TuneIn o desarrollos propios de las estaciones, incluso con posibilidades de explorar otras plataformas como el Apple Tv que convierten las pantallas digitales en receptores de audio de alta defi nición.

El desarrollo educativo continuará su crecimiento iniciado en 2016, los cursos a distancia a través de internet serán tendencia dado el importante desarrollo y evolución de las metodologías que han generado formas de aprendizaje sencillo y entretenido pero, sobre todo, de calidad y con aval institucional.

No podemos dejar de considerar los proceso electorales que precederán al presidencial de 2018; aunque es previsible que no encontremos importantes innovaciones en las campañas, sí veremos las viejas prácticas políticas pero llevadas al terreno digital con minúsculos avances de su mercadotecnia.

No obstante esto abrirá el paso a una nueva consciencia social digital que empieza a distinguirse por opiniones más informadas, que cree menos en los radicalismos y que ha aprendido a distinguir las informaciones patrocinadas e impulsadas por bots a los que claramente identifica y comienza a ignorar, un preludio de esperanza en aras de la tan ansiada madurez del usuario de las redes sociales.