Daños colaterales

“Cuando vinieron por mí, ya no había nadie más”

Erróneamente atribuidas al poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brech (1898-1956), las palabras de su coterráneo, el pastor luterano Martin Niemöller (1892-1984) en su sermón de Semana Santa en la ciudad de Kaiserslautern (1946), titulado “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?” vuelven a cobrar vigencia ante los hechos que sacuden a México y que remiten a los horrores que convulsionaron a Sudamérica en 1970-1980, aunque allí se trató de sangrientas dictaduras militares.

Niemöller, ex oficial naval en la I Guerra Mundial, estudió teología a partir de 1919 y se volvió pastor. Y si bien al principio respaldó el ascenso de Adolf Hitler y su política ultranacionalista, en 1933 rechazó el llamado “párrafo ario”, que prohibía la adherencia a las iglesias protestantes de creyentes judíos o con antecedentes semitas. Niemöller fundó entonces la Iglesia Confesante, por lo que conoció la cárcel (1937-1938) y también los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau (1938-1945). Al salir, se unió al movimiento pacifista  y fue presidente del Consejo Mundial de Iglesias.

El antiguo sermón es conocido hoy como el poema “Cuando los nazis vinieron por los comunistas”, que dice: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas/guardé silencio/ porque yo no era comunista./ Cuando encarcelaron a los socialdemócratas/ guardé silencio/ porque yo no era socialdemócrata./ Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas/ no protesté/ porque yo no era sindicalista. /Cuando vinieron a llevarse a los judíos/ no protesté/ porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme/ no había nadie más que pudiera protestar.”

También su contemporáneo Bretch dijo (e hizo) mucho frente al fascismo, por ejemplo: “Cuando la hiprocesía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.