Daños colaterales

Las relaciones Cuba, EU y México a debate en el Colmex/última

En el último cuarto de siglo, la revolución cubana ha vivido un proceso de reconfiguración a partir de los cambios ocurridos tras el colapso de la Unión Soviética, en 1991, principal –y casi único– socio comercial de la isla. A partir de las reformas –"actualización del modelo"– introducidas desde 2008 por el presidente Raúl Castro, el Estado ha procurado "rehacer el funcionamiento del modelo", con cambios de fondo dentro de una nueva estrategia, pero "en el marco de una sociedad que ya no es homogénea".

Es más, se está asistiendo a una "nueva estructura social" en Cuba, definida por nuevos estilos de vida y de consumo, a partir de una diferenciación de ingresos en el sector estatal, en las empresas mixtas de inversión extranjera y también dentro de las nuevas formas de propiedad.

Así lo expresó la doctora cubana Cecilia Bobes, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México) en el seminario organizado por El Colegio de México (Colmex), "Cuba, Estados Unidos y México", los días 12 y 13 de mayo, al abordar el martes su ponencia "Las características de la sociedad cubana hoy".

Entre los efectos derivados de la desintegración de la URSS, que sumieron a Cuba en su peor crisis económica desde el triunfo de la revolución en 1959 –una etapa conocida como "periodo especial" y que estuvo marcada por la radical escasez de alimentos manufacturados, provistos por el mercado soviético–, figuran, de acuerdo con Bobes, la desproletarización de la mano de obra cubana en paralelo al surgimiento de un sector no estatal de la economía; la aparición de una doble moneda y de un mercado doble –hoy por hoy el principal obstáculo para el normal funcionamiento de la economía, además del bloqueo económico de EU–; y la diversificación del consumo, producto a su vez de la aparición de nuevos sujetos económicos y su correlato de "nuevas socialidades".

Estos nuevos elementos han supuesto "el regreso de fenómenos del pasado", como es "mayores desigualdades y pobreza", habiendo hoy, afirmó Bobes, "más pobres entre los no blancos, las mujeres y las personas de la tercera edad".

Las nuevas leyes de migración y para la compra-venta de casas "también están cambiando la estructura social", dijo, en el marco de una retracción del Estado respecto de la sociedad civil, lo que lleva a una "reconstitución imaginaria de la sociedad" con el surgimiento de nuevas élites, de nuevos sujetos sociales y de nuevas relaciones. Y si en los años de 1959-1989, cuando el paradigma era "la construcción del Hombre Nuevo" basado en los valores de compromiso, de ética y del valor del trabajo, ahora es el "el dinero la medida del éxito" en una sociedad mucho más heterogénea y compleja.

A su turno, Geoff Thale, director de Programas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), destacó en su ponencia "Actores y temas en el proceso político cubano" los puntos principales de la agenda de la isla en los próximos tres años, a saber: a) el anunciado retiro de Raúl Castro tras los comicios de 2018, previo al Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril de 1916, de donde saldrán los nuevos líderes; b) el nuevo liderazgo que surja como parte del relevo generacional de la revolución a partir de las elecciones de 2018; c) la nueva Ley Electoral prevista para 2018; d) el fortalecimiento del nuevo sector privado y sus diversos intereses; y d) la conformación de una nueva sociedad civil, de la que habló también la doctora Bobes.

Con una mano de obra total estimada hoy en 4.8 millones de trabajadores, Thale descató que 3.8 millones siguen estando en el sector estatal y el millón restante pasó del sector público a ser cuentapropista, unos 490,000, alentado por las mismas reformas económicas de Raúl Castro, y otros 580,000 son hoy cooperativistas agropecuarios.

Para Geoff Thale, las reformas de Raúl Castro están propiciando "realidades políticas emergentes", de la mano de un nueva generación de cubanos que ansía un acceso más amplio a la información y un debate político más abierto de parte de académicos, artistas, iglesias, talleres comunitarios, grupos de diversidad sexual LGBT y de población negra.

Por último, el experto cubano Jorge Domínguez, de la Universidad de Harvard, hizo un repaso del último medio siglo en relación con "La política exterior de Cuba", centrada esencialmente hasta 2008, con el inicio de la presidencia de Raúl Castro, en la defensa del sistema político. Y si bien dicha defensa sigue siendo la marca de la política cubana dentro y fuera del país –como quedó de manifiesto en las negociaciones con Estados Unidos desde 2013 para normalizar las relaciones bilaterales, y también en los principales foros internacionales y regionales a los que Cuba ha asistido, en primer lugar la Asamblea General de las Naciones Unidas para exigir el apoyo al levantamiento del bloqueo económico y comercial de EU y la devolución a EU del territorio anexionado de Guantánamo- hoy, destacó Domínguez, Cuba es capaz de establecer acuerdos migratorios y de lucha contra el terrorismo y/o el narcotráfico con EU, así una cooperación militar también con Washington para impedir una migración sin control hacia las costas estadunidenses.

A futuro, planteó Domínguez, se abren una serie de interrogantes, como por ejemplo si la política exterior de Cuba seguirá así o se otorgará un mayor énfasis a la política económica para impulsar las empresas y las inversiones; si el gobierno proyecta ampliar las posibilidades del turismo, que hoy capta unos 3 millones de visitas de extranjeros al año pero se concentra sólo en enclaves muy específicos, como por ejemplo Varadero (Matanzas); si está "de verdad contento" el gobierno cubano con el sistema financiero local, "que es casi todo ilegal" por la distorsión de la política de cambios; si se ha pensado en reformular la Ley de Inversiones, promulgada apenas en 2014 pero que tiene "muchas insuficiencias"; todo ello en un nuevo escenario, marcado desde diciembre anterior por el relanzamiento de las relaciones con EU y la reinserción de Cuba en el mercado internacional, lo que lleva a preguntarse, añade Domínguez, sobre la opción de una Cuba que puede y debe plantearse una nueva política exterior.