Daños colaterales

Según el "ombudsman" de Honduras no hubo fraude

Así lo dio a entender la tarde de ayer el doctor Ramón Custodio, 83 años, de larga trayectoria en la lucha por las libertades políticas, civiles y sindicales en Honduras y desde 2002 Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, quien a contracorriente de las denuncias de los líderes de Libre (partido Libertad y Refundación, izquierda) de la ex primera dama Xiomara Castro y su esposo, el derrocado presidente Manuel Zelaya, dijo en su informe preliminar sobre los comicios del domingo que pese a la impugnación de 20% de las actas esto “no tiene significado de fraude”. Y más bien llamó “a mantener la calma, la tranquilidad y la confianza en las instituciones y la transparencia del proceso”.

Las palabras de una figura como Custodio no alcanzan por supuesto para curar las heridas abiertas por el golpe de Estado civil y militar de junio de 2009, que expulsó a Zelaya del poder y del país —que no conocía una asonada desde 1980—, al que pudo regresar recién un año y medio después gracias a la mediación de Colombia y Venezuela, todavía con Hugo Chávez; siendo readmita asimismo Honduras a la OEA de donde había sido expulsada tras el quiebre institucional en una de las naciones más fragilizadas del continente y del mundo por sus niveles de pobreza, corrupción, criminalidad y narcotráfico. Dos cifras son elocuentes: 67% de la población, es decir 5.5 millones de habitantes están en situación de pobreza, la misma cantidad de votantes inscritos a las urnas.

No obstante, de 2009 a la fecha se logró asegurar un escenario electoral con participación por primera vez en el país de un abanico de nueve fuerzas políticas, siete candidatos y una candidata, de los cuales dos, Xiomara Castro y el oficialista Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional (conservador) podían ganar la silla presidencial según las encuestas; siendo además estos comicios los más certificados con 800 observadores internacionales (90 de la Unión Europea, 70 de la OEA y 14 del Foro de Sao Paulo), además de unos 15 mil nacionales.

El antiguo Partido Liberal de Zelaya quedó en tercer sitio, lo que pone fin a las llamadas “paralelas históricas”, el secular bipartidismo de liberales y conservadores, aunque la real novedad política es el partido Libre y su caudal de votos, aportado por liberales zelayistas y unas 20 mil organizaciones populares nucleadas en el Frente de Resistencia Nacional creado en 2009.