Daños colaterales

La nueva “guerra ilimitada”

Por lo visto, al calor de los últimos acontecimientos, cuando queda expuesto el papel que está jugando la industria armamentista de EU y Europa en la nueva escalada de violencia en Oriente Medio, podemos afirmar sin temor al error que detrás de las mediáticas atrocidades del grupo sunita ultrarradical Estado Islámico (EI) no hay “fanatizados milicianos del islam”, sino los “bárbaros yihadistas” de siempre de la Casa Blanca y el Pentágono, aunque ya no se trate de la limitada “guerra preventiva” de G. W. Bush en Irak (2003-2011), con saldo inestimable de víctimas civiles –de 600 mil a un millón, según diversas fuentes– sino una nueva “guerra ilimitada”, anunciada el miércoles 11 de febrero por el demócrata Obama cuando pidió al Congreso en Washington su aprobación para ampliar “sin límites geográficos” y más allá de su mandato (hasta 2018) su ofensiva en Irak e Siria y “allí donde el terrorismo se encuentre”.

En septiembre, Obama usó poderes especiales –con aval bipartidista– para lanzar sus bombardeos en el norte petrolero de Irak y luego en Siria, y lo que hizo el 11 de febrero fue una legalización para su “guerra ilimitada”. Y si bien Bush Jr. estrenó su “guerra preventiva” contra la opinión internacional y la propia ONU, cuya agencia nuclear, la AIEA, había advertido que las imperceptibles “armas químicas” de Sadam Husein ya no existían, esta vez la paloma  Nobel de la Paz Obama se cuidó de sumar a su favor las muy tangibles, brutales y “convincentes”  imágenes de rehenes degollados por los yihadistas del EI que, según el experto en geopolítica, William Engdahl (www.williamengdahl), miembro del Centro para la Investigación sobre la Globalización (Montreal) -por citar solo una voz- fueron entrenados por millares desde 2012 por la CIA y financiados por Arabia Saudí y Qatar, en campamentos secretos en el norte de Jordania. Añade que sin la ayuda de la CIA y la OTAN, el EI “no podría tener el éxito militar que tiene”.