Daños colaterales

“Ni muertos ni vivos: están de-sa-pa-re-ci-dos”

Con su decreto “Noche y Niebla” (“Natcht und Nebel”) del 7 de diciembre de 1941, Adolf Hitler le asignaría una nueva función al Estado alemán: la eliminación forzada de sus oponentes políticos, de miembros de la resistencia antinazi en los países ocupados durante la Segunda Guerra Mundial, pero también de todos aquellos cuyo exterminio fuese considerado oportuno por el Tercer Reich, como ocurrió con seis millones de judíos enviados a una muerte segura en los campos de concentración.

Entre sus directivas, el decreto incluyó una esencial y que 35 años después fue cumplida a pie juntillas por el dictador argentino Jorge Videla (1976-83), según esa lógica perversa y criminal: “Parientes, amigos y
conocidos han de permanecer ignorantes de la suerte de los detenidos (…). En caso de muerte, la familia no debe ser informada hasta nueva orden”.

Baste recordar la respuesta que dio Videla en 1979 durante una conferencia de prensa sobre una mención de Juan Pablo II a  las “desapariciones” que tenían lugar, para entender qué cerca pueden sentirse hoy millones de argentinos del drama que sacude a México respecto de la suerte corrida por 43 estudiantes de Iguala, posibles víctimas de desaparición forzada.

Dijo Videla en esa frase siniestramente célebre, sin pestañar y con gran énfasis: “Mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial: es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está de-sa-pa-re-ci-do. Frente a eso no podemos hacer nada”.

Juzgado y condenado a perpetuidad, el hoy fallecido Videla confesó en 2011 en la cárcel al periodista Ceferino Reato (autor del libro Disposición final, 2013) que su dictadura mató a “siete u ocho mil personas”, cuyos restos fueron “desaparecidos para no provocar protestas en y fuera del país”. En 1998 volvería a la carga con el mismo cinismo y sin un ápice de arrepentimiento: “¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero, ¿qué es lo que podemos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo?”.