Daños colaterales

Entre "El ladrillo" de Pinochet y “el otro modelo”

En julio pasado, cuando Chile estrenó el voto voluntario como parte de su nuevo modelo electoral en las elecciones municipales, un sociólogo, dos economistas y dos abogados presentaron un ambicioso libro de 383 páginas, anunciado como “el más importante que se ha escrito en los últimos 30 años”, cuyo objetivo fue doble: identificar las causas del malestar social en el país —cuyo clímax fueron las movilizaciones estudiantiles de 2011— a pesar de la bonanza económica, y ofrecer un modelo de desarrollo alternativo que dé cuenta de él.

Bajo el título El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público, el libro, sin ser un manual, pretende ofrecer un “nuevo marco analítico para superar el actual neoliberalismo”.

Fue escrito por los abogados Fernando Atria (Partido Socialista) y Jaime Couso (Democracia Cristina), los economistas Guillermo Larraín (DC) y José Benavente (independiente centroizquierda), y el sociólogo Alfredo Joignant (PS), una expresión de las fuerzas que apuntalan hoy la candidatura presidencial para los comicios de este domingo de la también socialista y ex mandataria Michelle Bachelet.

De hecho, el también académico Atria integra el equipo de Bachelet que estudia una nueva Constitución que reemplace la herencia legal elitista y fascistoide de la dictadura de Pinochet (1973-1990) y Benavente es parte de la comisión económica que la asesora para una reforma tributaria.

A los cinco los unió en 2010 la derrota de la alianza Concertación Nacional, vencida por Sebastián Piñera, el primer presidente de derecha elegido en las urnas desde 1958 y el primero en ejercicio desde la salida de Pinochet, y como dijeron en entrevista con El Mercurio (30-06) terminaron de convencerse en 2011, con las grandes movilizaciones juveniles, que había que superar El ladrillo, como se llamó el texto que a mitad de 1970 englobó el modelo neoliberal que aplicó la dictadura —como el resto de sus pares de Sudamérica entonces— y que, con algunos cambios, sigue vigente en Chile.

Para Larraín, “2011 fue una especie de falla sistémica en la sociedad. Demostró un problema grave, curiosamente, en un país que estaba creciendo fuerte, que venía acercándose al pleno empleo. Era muy raro lo que estaba pasando. Era tan masiva la protesta y de naturaleza tan distinta que entendimos que no había solución precisa”. También, añade, que para enfrentar el Chile actual se requiere “un cambio profundo en lo político, lo social y lo económico”, como aspira ahora sí la candidata Bachelet.