Daños colaterales

Asad y París chocan por las “armas químicas”

Desde el 4 de abril persisten las dudas sobre el real o supuesto ataque químico en la localidad de Jan Sheijun, provincia siria de Idlib (noroeste) bajo control de Al Qaeda. El presidente sirio Bashar Asad insiste en desmentir toda implicación en los hechos al asegurar que “no se dio ninguna orden” y que su gobierno “no posee ya armas químicas”, lo que rechazan tanto EU como Europa, en especial Francia. Su canciller, Jean-Marc Ayrault, ha sido enfático en advertir que los servicios secretos franceses tienen “elementos” para demostrar que Asad “usó deliberadamente armas químicas” y que “en cuestión de días” París presentará las pruebas.

El 13 de abril, en entrevista exclusiva con la agencia francesa AFP, Asad acusó a las potencias de Occidente, en especial a EU —lo cual reiteró ayer— de ser “cómplices de los terroristas”, sirviendo “toda esta historia” de Jan Sheijun de pretexto para atacar tres días después, el 7 de abril, con 59 misiles Tomahawk la base aérea de Shairat; la primera intervención de EU contra Asad desde 2011. El ataque supuso un cambio de 180 grados en la política de EU hacia Siria; sirviendo también de paraguas al Pentágono para movilizar su flota de ataque en el Pacífico Oriental hacia la península coreana, además de estrenar con éxito en el norte de Afganistán la MOAB o “la madre de todas las bombas”, pendiente de prueba en un teatro de guerra desde su creación en 2003.

Los hechos de Jan Sheijun —“100% mentira”, según Asad; quien es “100% mentiroso”, según el canciller Ayrault— le han servido asimismo a Donald Trump para escalar su retórica hostil contra su enemigo jurado, Irán, principal aliado en la región del también pro-chiita Asad junto con Rusia. Ayer mismo, Trump arremetió contra el acuerdo firmado en 2015 por el Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania (grupo 5+1), uno de los principales logros diplomáticos de Obama y, para satisfacción del líder israelí Benjamin Netanyahu declaró el “fracaso” del pacto como ya lo había adelantando en 2016 durante su campaña electoral. Y aunque apenas el martes la Casa Blanca aceptó que Irán “respetaba sus compromisos” en el marco del pacto nuclear, el jefe de la diplomacia, Rex Tillerson, aseguró un día después que él mismo había “fracasado” en cuanto a sus fines de un Irán “no nuclear”, más parecido a “Corea del Norte”. Por lo visto, la mata de Jan Sheijun sigue dando...