Daños colaterales

Los israelíes pro paz

El 29 de julio, mientras Gaza soportaba uno de los más intensos ataques del ejército israelí por aire, tierra y mar desde el inicio, el 8, de la operación Margen Protector contra Hamás, un alto el fuego a las dos partes fue pedido desde Israel por la organización humanitaria Betselem, que también apeló ante el Tribunal Supremo de Israel para que ordenara a la Israeli Broadcasting Authority (IBA) emitir un anuncio que incluía nombres de niños palestinos muertos bajo los bombardeos.

“La IBA rechazó difundir el anuncio alegando que era controvertido, desequilibrado y posiblemente causante de controversia pública sobre la operación militar”, dijo Betselem en un mensaje, pero  añadió que su único fin es “concientizar” al público israelí del daño que se causa en Gaza “a gente que no participa en los combates”.

El anuncio incluía los nombres de Mohamed Malakeh, de 2 años; Siraj Al, de 8, Amal Batsh, 2, Saher Namus, 4 y Basem Kaware, 10, como una forma de darle nombre a las estadísticas. Betselem reclamó que, pese a que los canales de tv del país, privados y públicos, cubren los hechos las 24 horas, ninguno ha propiciado un “debate sustancial sobre las numerosas víctimas palestinas”.

Para los pacifistas israelíes, que defienden a su ejército pero son solidarios con el pueblo palestino, no existe una salida militar al conflicto. La única es volver al diálogo por “una solución de dos Estados” y que “cese la ocupación israelí” de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, afirman, la “fuente del mal”, como destaca en una crónica desde Jerusalén Pierre Klochendler (“Dilema ético asedia a los pacifistas en Israel”, IPS, 8-08).

Los pacifistas son una minoría en Israel, mientras que el premier derechista Benjamín Netanyahu ha logrado esta vez un apoyo casi de consenso a su operación militar, al menos 75% de israelíes según encuestas, convencidos de que “la única solución” no es devolver parte de las tierras que ocupan en forma ilegal, sino “aniquilar” al tenaz y también milenario vecino”.