Daños colaterales

A cinco años del desastre de BP en el Golfo de México

El 22 de abril de 2010 se hundió en el Golfo de México la plataforma petrolífera sumergible de aguas profundas "Deepwater Horizon" a causa de una explosión registrada dos días antes, lo que provocó el peor derrame de petróleo de la historia, estimado en casi 780 mil toneladas de petróleo crudo, de acuerdo con la revista estadunidense "Science". La plataforma, propiedad de la firma Transocean, había sido rentaba por la British Petroleum (BP), que en 2009 perforó según cifras de la empresa el pozo petrolero más profundo de la historia.

La plataforma "offshore" había sido construida en 2001 y el siniestro afectó en primer lugar a las marismas de la desembocadura y el delta del río Mississippi, para luego extenderse el daño al área de Luisiana y otros sectores de la Florida y de Cuba.

De cara al quinto aniversario del desastre, la prensa de EU ha revelado nuevos informes científicos sobre los daños en el Golfo –un área compartida entre EU, México y Cuba–, donde no sólo hay aún manchas de petróleo en el mar y en los pantanos de la Bahía Barataria –cerca de Venecia, Luisiana– donde aún son visibles los bultos con alquitrán. En estos cinco años se han triplicado las muertes de delfines, los corales de aguas profundas se han visto afectados; diversos peces han desarrollado enfermedades cutáneas y "las tortugas marinas casi no anidan desde el derrame".

Los nuevos datos fueron relevados por la agencia Associated Press (AP) el 17 de abril desde Nuevo Orleáns, que se dedicó a entrevistar a 26 científicos marinos, a propósito de los efectos dramáticos que dejaron 87 días de derrame continuo de millones de litros de petróleo. También 11 operarios murieron en el incendio de la plataforma.

Según AP, los más afectados sobre los delfines, las ostras, las tortugas marinas, los pantanos y el lecho marino. Y si antes de 2010 la salud del Golgo merecía 73 puntos en una escala del 0 al 100, ahora es de 65.

"El derrame fue y sigue siendo un desastre", afirmó Jane Lubchenco, profesora de ciencias marinas de la Universidad de Oregon, aunque destacó "el gran poder de supervivencia" del Golfo, que "recibió un golpe muy duro".

En su amplio informe, la agencia AP detalla que los delfines se han estado murieron a un ritmo récord en partes del Golfo desde el derrame de BP, siendo que si entre 2002 y 2009 el promedio anual era de 63 delfines muertos, en 2010 hubo 125 y en 2011, 335.

El derrame afectó casi 100 kilómetros de pantanos en Luisiana, donde aparecen con frecuencia masas de alquitrán. Los científicos han detectado contaminantes del petróleo en plantas y animales; desapareció una importante isla de manglares donde había colonias de aves y hay sitios en el sur de Luisiana donde aún se observan sobre las arenas extensas alfombras de petróleo.

Pese a los estragos del derrame, el presidente Barack Obama propuso en enero pasado un plan de cinco años para autorizar por primera vez la exploración petrolera en la costa atlántica de Virginia, Carolina del Norte y Sur y Georgia, a cambio de mayores protecciones en áreas de Alaska. El plan incluye nuevas parcelas de exploración en el Golfo de México, entre 2017 y 2022.

Recordemos que tras el desastre en el Golfo, Obama ordenó suspender las excavaciones más profundas por espacio de seis meses, pero como también recuerda la AP, levantó al poco tiempo esa medida en medio de presiones de la industria y de las autoridades de la región del Golfo.

Según la cadena BBC de Londres, en un sitio web abierto por BP para informar al público de sus pagos tras el derrame, el consorcio asegura haber pagado ya cerca de 27,000 millones de dólares. Esto incluye 14 mmdd en gastos asociados con la respuesta inmediata al derrame y la limpieza de las playas, y 13 mmdd en compensaciones que BP ha pagado a miles de personas, organizaciones y entidades de gobierno.