Daños colaterales

Seis escenarios para Ucrania/última

Ni Francia ni Alemania están dispuestas a apoyar una eventual guerra entre Ucrania y Rusia, aunque EU lo hiciera detrás de Polonia y de los países bálticos.

Escenario No. 2: la oligarquía feudal. Según el diario ruso Komersant, aun cuando los primeros militantes del Euromaidán, en Kiev, “se unieron para destruir a la oligarquía, son los oligarcas quienes financiaron el movimiento” contra Yanukóvich y ahora quieren su parte de victoria. Gracias a la revuelta de noviembre, se desembarazaron de un Yanukóvich demasiado ambicioso, y la población se ocupó de desgarrarse entre el este y el oeste. De hecho, el gobierno provisional ya ofreció a algunos oligarcas cargos de gobierno en el este del país, las zonas más prósperas: Igor Kolomoiski (dueño de la agencia de prensa UNIAN) fue colocado al frente de la administración regional de Dnipropetrovsk y Serguei Taruta fue nombrado en Donetsk (aunque sus habitantes le han impedido asumir funciones). Así, Kiev podrá seguir usando su dinero para asentar su autoridad en las regiones e impedir cualquier partición del país. Pero como “los oligarcas ucranianos comenzarán a distribuirse las riquezas, ya que no tienen intención de hacer prosperar al país”, Ucrania tendrá que sobrevivir con financiamiento externo concedido con un objetivo geopolítico, lo que causará una reducción drástica del gasto público y terminará en una nueva revuelta en Maidán en algunos años.

Escenario No.3: dictadura fascista. Cuando se habla hoy del auge del fascismo en Ucrania (Oleg Tiagnibok, Dimitri Yaroch) no es una figura retórica. En los hechos, ya no hay gobierno en Kiev y la única fuerza capaz de mantener unida a la nación y de hacer funcionar el aparato político es la extrema derecha. Son los únicos que tienen el aplomo necesario. Con ello, el capital oligárquico no se verá afectado, solo pasará a un segundo plano, como en la Alemania nazi donde el capital industrial supo reacomodarse.

Escenario No. 4: federación o confederación. Con metas precisas y el apoyo de las potencias internacionales, el federalismo sería una buena opción. Podría aumentar las posibilidades de Ucrania de seguir siendo una nación unida: las regiones del oeste podrían aplicar un proyecto de cooperación con la UE y tener su propia política cultural, y las del este podrían desarrollar su política ante Rusia sin sentirse obligadas a adherir a cualquier “europeización” ideológica y lingüística. En cualquier otra configuración política, el este pro ruso buscará defender sus intereses por todos los medios, a riesgo de seguir el mismo camino de Crimea.

Escenario No. 5: protectorado temporal del gas. Cuando se conoce el rol de Ucrania en el envío del gas ruso hacia Europa y Turquía, la hipótesis de que el país podría ser más o menos dirigido desde el exterior para asegurar el tránsito del gas no está excluida en un futuro. Al menos hasta que haya gasoductos opcionales, como los submarinos que Rusia está construyendo a muy alto costo (NordStream, South Stream y Blue Stream) y favorecer el tránsito del gas por Bielorrusia (cuya red pertenece al consorcio ruso Gazprom). Así, la parte de Ucrania en el gas a Europa y Turquía pasó de 95% (1990) a 52% (2013). Al final, Ucrania podría dejar de ser un país de tránsito, pero no antes de 2019. La cuestión es saber quién va a controlar la red gasífera hasta entonces.

Escenario No. 6: guerra ruso-ucraniana. Este escenario es poco creíble ya que Ucrania nunca respondió a la nueva política rusa en Crimea,  tampoco quiere empujar a su “agresor” a tomar nuevas regiones, pero, sobre todo, el ejército está desnudo frente al enemigo, con aviones que ni siquiera pueden volar. Tras el derrumbe de la URSS (1991), Kiev recibió un buen arsenal, más que ninguna otra república postsoviética, pero según el Andrei Frolov, editor del diario Export Vooroujeni,  “todo lo que tenía valor de compra en el ejército fue vendido, Ucrania se convirtió en el más importante vendedor de armas soviéticas al mundo”. De ese tesoro solo quedan 680 tanques, 160 aviones de combate y una veintena de aviones de transporte, además de 130 mil soldados, aunque solo algunas fuerzas de élite son capaces de ir al combate, y no son parte del ejército sino de la policía.

En cuanto a imaginar que los occidentales podrían tomar parte en el conflicto, es imposible. Los polacos y los bálticos estarían listos para ello, con la bendición y el apoyo de Estados Unidos, pero ni Francia ni Alemania están dispuestas a lanzarse a esa aventura.