Daños colaterales

Trump: ¿cambio de ciclo o de paradigma?

El 15 de noviembre, tras el triunfo de Donald Trump, fuimos invitados a la reunión “Lecciones e implicaciones del proceso electoral de EU para México”, organizada por el think tank Comexi (Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales) con la participación de su presidente saliente Jaime Zabludovsky, su sucesor Luis Rubio y el subdirector Luis de la Calle entre otros ponentes.

Como es sabido, tanto Zabludovsky como De la Calle encabezaron las negociaciones de México para el TLC y otros acuerdos regionales y multilaterales (OMC, OCDE, APEC), por lo que les preguntamos si el giro proteccionista de Trump significaba un cambio de ciclo o más radicalmente un cambio de paradigma; habida cuenta de que por esas ironías -y farsas– con que suele sorprendernos la Historia, la Casa Blanca iba a estar en manos ahora de un “globalifóbico”.

   La respuesta fue que “esa es la pregunta que todos nos hacemos”, aunque era necesario esperar al 20 de enero para saber hasta dónde Trump iba a trastornar su país y el planeta.

Ayer Álvaro García Linera, escritor e intelectual marxista además de vicepresidente de Bolivia, aportó al debate dando a entender que se trata de un cambio de paradigma. El político habló ante el Parlamento de La Paz para recordar los 11 años de gobierno de Evo Morales -y su proyecto alternativo al neoliberalismo-, y recordó que la economía proteccionista, “demonizada” en los años de 1980 por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el Banco Mundial, “resulta ser ahora la única vía que ha de llevar a la prosperidad y a la fortaleza” de EU. En otras palabras, dijo, “el presidente Trump ha firmado el acta de defunción del proyecto político de la globalización neoliberal” y si bien la globalización económica va a seguir, “lo que sí ha muerto, lo que sí ya es un cadáver insepulto es la globalización neoliberal como proyecto político cultural ideológico”. Y es que la “ilusión de bienestar” en torno a ese modelo “se ha derrumbado y ha dejado a sus defensores sin proyecto político, sin discurso, sin propuesta para convocar a la sociedad”.