Daños colaterales

Despido de Comey acerca caída de Trump

El lunes fue el representante demócrata por Texas, Al Green, quien se sumó a los llamados para destituir a Donald Trump, siendo el primer legislador en pedir un juicio político o impeachment tras el despido del director del FBI, James Comey, relacionado con las investigaciones sobre la injerencia de Rusia en los comicios de 2016. Según Green, las acciones realizadas por Trump en las últimas semanas merecen el escrutinio de la Cámara Baja. La razón: obstruir una investigación legal, que estaba en manos de Comey, sobre los lazos de su campaña con el Kremlin. Un escenario comparable para él con el caso Watergate, que en 1974 costó la presidencia a Richard Nixon.

Para el historiador Allan Lichtman, profesor emérito de la American University, célebre porque desde hace 32 años pronostica sin error el resultado de las elecciones en EU –incluyendo la victoria del magnate–, al destituir a Comey, “Donald Trump ha hecho más probable su propia destitución”. Esto, añade, porque “queda demostrado que hay algo que esconder en la investigación rusa”.

En entrevista con el diario La Presse de Montreal, (“Les appels à la destitution de Trump résonnent plus fort”, 16-05), Lichtman recuerda que fue la destitución por Nixon del procurador general Archibald Cox, la que volteó a la opinión pública en su contra y activó el proceso de impeachment en la Cámara Baja. Cox fue nombrado fiscal especial independiente para investigar el escándalo de escuchas telefónicas contra el Partido Demócrata y la indagatoria lo llevó directamente a Nixon, quien terminó despidiéndolo en la llamada “Masacre del sábado por la noche” (Saturday Night Massacre), luego de que el jurista demócrata revelara las cintas que Nixon había grabado en secreto de las conversaciones en la Oficina Oval.

La Presse recuerda que si bien en septiembre anterior, Lichtman sorprendió al predecir, contra todo pronóstico, la victoria de Trump gracias a sus “12 claves de la Casa Blanca” –un método de predicción infalible desde 1984–, también se atrevió a fines de noviembre con otra profecía: tras asumir la presidencia, Trump sería objeto de un juicio político; el tema precisamente de su úmás reciente libro, The Case for Impeachment  [Los argumentos para la destitución], publicado por Lichman en abril.

Tras su segunda predicción, Lichman dijo a El País (21-11-2016), que esta se basa “en mis propios instintos, no he seguido ningún tipo de análisis como sí hice con la predicción de su victoria”, auqnue hay dos razones para el juicio. La primera, “Trump es una persona incontrolable y eso no gusta al Congreso”. La segunda: “Ha mostrado ser alguien que respeta poco la ley”. Y eso tampoco gusta.