Daños colaterales

Algo más sobre la "Antología universal del discurso político" y la derrota de Hitler

Dice el abogado y escritor mexicano Liébano Sáenz (1949) en la presentación de su obra "Antología universal del discurso político. Los discursos que marcaron la historia de México y el mundo" (Sanborns, Tomos I y II, 2011 pp. 1,341) que fueron "la esencia, la congruencia y la secuencia" los ejes que marcaron la recopilación de los discursos que componen su obra, desde aquellos que se oyeron "en los inicios de las religiones más influyentes y en el origen y desarrollo de poderosos imperios y monarquías, hasta los que movieron y removieron las conciencias en los gobiernos modernos y democracias contemporáneas".

En efecto, las decenas de testimonios compilados en los tomos de la "Antología..." contienen más de dos mil años de historia de la humanidad y para quienes amamos no sólo la historia sino también las palabras, el hallazgo –tardío– de estos volúmenes nos reconforta y anima a dedicarle otro espacio, a propósito del 70 aniversario este 9 de mayo de la derrota de la Alemania hitleriana en la II Guerra Mundial (1939-1945).

En 1932, con el objetivo de obtener fondos electorales para su partido entre los empresarios y financieros más importantes del país –teniendo asegurado ya el apoyo de la clase media y de las masas alemanas– Adolf Hitler preparó un discurso de dos horas muy "medido y bien articulado", como afirma el compilador Liébano Sáenz, con lo cual, no sólo se aseguró que las contribuciones económicas fluyeran de manera continua hacia sus arcas sino también la presidencia.

Hitler (1889-1945), responsable del exterminio en las cámaras de gas de seis millones de judíos junto a otros millares de comunistas, intelectuales, gitanos y homosexuales, fue uno de los genocidas más bestiales que ha conocido la Humanidad. Basó su programa militar-expansionista en una ideología totalitaria, supremacista (los arios) y ultranacionalista, de "indomable espíritu agresivo", como él mismo destaca en su discurso de 1932 ante los hombres de negocios –con el telón de fondo de la derrota del Imperio alemán en la I Guerra Mundial, la Revolución rusa de 1917 y la nueva Unión Soviética (1922-1991), cuyo ejército terminó perdiendo casi 9 millones de hombres a cambio de detener a Hitler y liberar a Europa de la ocupación nazi-fascista.

Entre los párrafos más llamativos del citado discurso (pp. 485-492), destacamos:

"Estoy convencido de que para todos aquellos que todavía creen en un futuro para Alemania, no hay ninguna duda sobre lo que hay que hacer. Para ellos se levanta aquí una organización inspirada en el más alto grado del sentimiento nacional.

"Construido sobre la concepción de la autoridad absoluta del líder en todas las esferas, en cada escenario, un partido solitario cuyos miembros han rechazado completamente no sólo la concepción del internacionalismo sino también la idea de la democracia, cuya entera organización sólo reconoce los principios de Responsabilidad, Comando y Obediencia y que, por sobre todas las cosas, ha introducido, por primera vez en la vida política alemana, un cuerpo integrado por millones sobre la base del principio de la victoria.

"Ésta es una organización dotada de un indomable espíritu agresivo, (...). No importa cuál sea el sacrificio al que pretendan someternos, esta Alemana joven continuará siempre su marcha y algún día logrará que la calle alemana esté enteramente reconquistada para los alemanes.

"(...) Nosotros hoy estamos preparados para dar una batalla en gran escala. (...) Debo confesar que lo que se está gestando aquí, cuando las filas de millones de nuestros ciudadanos alemanes se incorporan en nuestro movimiento, representa algo único en la historia alemana. (....) ¿Dónde está la organización que pueda, como nosotros, juntas cuatrocientos mil hombres en las calles, hombres que han sido firmados en la obediencia ciega y están listos para ejecutar cualquier orden (...).

"La primera necesidad es restaurar un cuerpo político armado. Con el fin de poner esto en marcha, yo, hace trece años, fundé el Movimiento Nacional Socialista y lo he liderado durante doce años. Espero que algún día pueda cumplir con su cometido y que, como coronación, deje definitivamente atrás esta Alemania de la mano de un cuerpo político renovado internamente, intolerante contra cualquiera que no comparta estos intereses vitales o que se les oponga, intolerante e impiadoso contra cualquiera que quiera destruir o desintegrar este cuerpo político y, a su vez, listo para la amistad y la paz con aquellos que quieran la paz y la amistad".