Daños colaterales

2014: buenos augurios para la democracia en AL /última

Hoy Sergio Ramírez está entregado de lleno a la literatura aunque esto no lo desvincula de la reflexión política, después de haber participado al más alto nivel en la revolución sandinista, de 1979 a 1990 (que venció a EU en el campo militar pero fue derrotada en las urnas).

 En su análisis sobre la estado actual de la democracia en América Latina, considera a la “transparencia electoral” como la única puerta de salida “ante la desconfianza de las nuevas generaciones de votantes en el viejo sistema que tarda en traer bienestar o se empantana no pocas veces en la corrupción”.

Y esto, añade, porque “da cauce a las esperanzas de cambio”. Permite, dice Ramírez, “que el sistema democrático sobreviva tal como lo conocemos: libre participación, y votos bien contados. Todo lo demás huele a obsolescencia”. Una afirmación que bien se aplica, decimos nosotros, a las últimas dos elecciones de 2013 en AL: Chile y Venezuela.

Sobre el álgido tema de la reelección presidencial en AL, Ramírez afirma en su ya citado  texto “Morará el lobo con el cordero” (en alusión al reclamo bíblico de Isaías en el Antiguo Testamento en aras del pluralismo: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos”), que ésta no es un mal en sí mismo, ni el regreso a la presidencia de algún ex mandatarios (como en Colombia, Brasil o Chile). Para él, “es la corrupción del sistema electoral la que hace de la reelección una negación de la democracia como en Nicaragua”, mas aun si dicha reelección “anula la independencia de los poderes del Estado y los concentra en una sola persona”, con lo cual “todo el sistema democrático sucumbre”.

Concluye Ramírez con esta frase, que tiene a Cuba como  uno de sus velados destinarios: “Llegará un momento en que veremos más claramente que sin democracia efectiva no habrá posibilidad de desarrollo económico, que no es lo mismo que populismo económico. Uno de los espejismos de esta épica latinoamericana ha sido la creencia de que un sistema que se aleja del pluralismo puede redimir a nuestros países de la miseria y del atraso. No hay otra falacia moderna, y a la vez tan antigua, que se le asemeje en tamaño y contumacia”.