Daños colaterales

La bolsa cae, pero los banqueros apoyan a Dilma

Pese al desplome ayer de la banca y el peso (real) en Brasil —frente a lo cual el gobierno pidió “calma”— los principales bancos del gigante sudamericano y séptima economía mundial reaccionaron con optimismo frente a la reelección de Dilma Rousseff, que sin duda tiene mayores capacidades de sacar del estancamiento al país que el derrotado candidato neoliberal Aécio Neves, quien pretendía un retroceso del Estado en los sectores estratégicos.

Según Lázaro de Melo Brandão, presidente del Consejo de Administración de Bradesco, el mayor banco privado de Brasil, la presidenta reelecta “está en condiciones de enfrentar los nuevos desafíos”, cuando las elecciones del domingo confirmaron la “madurez y solidez de la democracia brasileña”. En el mismo comunicado oficial de Bradesco, su presidente Luiz Trabuco Cappi expresó que Brasil es “ejemplo de democracia moderna” y que entre el empresariado existe la “convicción” de que la presidenta izquierdista “renovó por el mejor camino –el del voto de la mayoría de los brasileños– todas las condiciones necesarias para avanzar sobre los grandes desafíos que el país enfrenta”
(www.oglobo.com.br).

Cappi también destacó el discurso de victoria pronunciado por Rousseff, de 66 años, la noche del domingo, con “su oferta de diálogo, unidad y reformas. Fue un momento de pacificación y de pleno entendimiento de las responsabilidades que enfrentamos.”

A su vez, Roberto Setúbal, presidente del banco Itaú, el mayor de América Latina, calificó de “tranquilizador” el discurso de Rousseff y destacó “su propuesta de diálogo con el sector productivo y su compromiso renovado con el combate a la corrupción y la impunidad, lo que fue muy bien recibido por todos los brasileños. (...) Esto trae confianza y tranquilidad a los agentes económicos, empresarios e inversionistas”.

El banco Santander —el tercero más grande del país en relación de activos— no se quedó atrás y su presidente Jesús Zabalza expresó su “total confianza” en la “capacidad de liderazgo” de Rousseff, mientras “la democracia sale fortalecida de estas elecciones, en otra prueba de la solidez institucional del país.”

Pero el clima de optimismo no es compartido por otros sectores, como la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, cuyo presidente, José de Castro, consideró “poco probable” que Rousseff atienda las demandas del sector, en primer lugar un TLC con la Unión Europea “y que ya no se deje de lado el crecimiento de las relaciones con Estados Unidos”.