Daños colaterales

La Usaid entre Cuba y Venezuela

Hoy debe comparecer ante el Senado de EU el director de la siempre polémica y conspirativa Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), Rajov Shah, a propósito de la plataforma ilegal o “Twitter cubano” Zunzuneo, que en 2009- 2012 buscó desestabilizar al gobierno de la isla vía redes sociales, según reveló la semana pasada la agencia estadunidense Associated Press (AP).

A la revelación, que antecede a otra también de AP (2012) sobre la intención de EU de fomentar una primaveracubana al estilo de las insurrecciones árabes, se añadió ayer la denuncia de la empresa estatal de telecomunicaciones de Cuba, Etecsa, sobre otro programa, Piramideo que, entre otros funciones, envía desde el 13 de abril de 20110 “SMS masivos a teléfonos celulares cubanos, promoviendo los servicios de Radio Martí”.

Hasta octubre de 2013, detalló ayer Hilda Arias, una de las directivas de Etecsa al diario Juventud Rebelde, la Oficina de Transmisiones a Cuba  del Departamento de Estado de EU, del cual depende Radio Martí –adscrita a su vez a la estación Voz de los Estados Unidos de América (VOA)– se efectuaron 219 envíos de mensajes spam, “para un total de 1’055’746 SMS dirigidos a usuarios cubanos”.

Entre otras virtudes, las revelaciones de AP, a la que nadie podría acusar de “protocomunista”, revelan que la Casa Blanca de Obama ha mantenido respecto de Cuba la misma política que John F. Kennedy, que en 1961 reemplazó su fracasada Alianza para el Progreso por la aún más injerencista Usaid; que, por cierto, en estos días espera sea aprobada la zanahoria de 15 millones de dólares para la oposición en Venezuela, una de cuyas expresiones es la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Esta tiene fuertes divergencias sobre qué estrategia seguir contra el gobierno de Maduro, si “democrática” (Henrique Capriles) o “insurreccional” (Leopoldo López, María Machado, etc.).

Ayer, la MUD saludó la segunda visita hoy al país de los cancilleres de Unasur para ayudar a instalar un diálogo nacional. La ocasión servirá para medir la real disposición al diálogo de la oposición y su sector más radicalizado, que el gobierno liga con los planes de EU y su tan “pro democrática” Usaid.