Daños colaterales

Trudeau, el fallido placer de Harper

En círculos del derrotado primer ministro saliente, Stephen Harper, se dice que la razón por la que el líder conservador volvió a presentarse a la reelección tras nueve años en el poder fue básicamente "por el placer de derrotar" a un Trudeau, en recuerdo del carismático premier liberal Pierre Trudeau, quien en los años de 1970 y 1980, bajo su doble mandato, abrió el país a la migración y sentó las bases del Canadá moderno como nación multicultural y bilingüe en una "sociedad justa" como él propuso, en lugar de la sociedad elitista y conservadora delineada por Harper, amén de belicista. Un rasgo este último que el flamante primer ministro electo, Justin Trudeau, se apresta a modificar con su primer anuncio de política exterior: la decisión, que ayer le anticipó por teléfono a Obama, de que Canadá se retira de la coalición que EU lidera en Irak y Siria, o al menos dejará de bombardear al grupo terrorista Estado Islámico (EI).

En las últimas dos semanas, la mayoría de los sondeos mostraban la intención del electorado canadiense de dar un giro de 180 grados en el rumbo país luego de tres mandatos consecutivos del jefe conservador; seducidos por la oferta de cambio del entusiasta Justin Trudeau, a la vez que desalentados por el castigo a la clase media como resultado de las políticas de Harper, favorable a reducir los impuestos pero de los más ricos. De hecho, Harper centró su campaña presentándose como el garante de la estabilidad económica, aunque ya en febrero el impacto de la caída en el precio del petróleo en los mercados internacionales impactó en la tasa de desempleo de la sólida monarquía parlamentaria federal, el segundo país más grande del mundo con casi 10 millones de kilómetros cuadrados después de Rusia y antes de China y EU.

Esa misma condición geográfica lo convierte en un actor ambiental decisivo; de ahí los inmediatos exhortos de Ban Ki-moon y Obama a Trudeau para que asuma un papel relevante en la ambiciosa conferencia internacional COP21 de diciembre en París. Hace tres años, Harper convirtió a Canadá en el primer país en dejar el Protocolo de Kioto, el único tratado global que fija reducciones de emisiones altamente contaminantes; un tema ante el cual Trudeau también prometió ayer "un cambio".