Daños colaterales

Rusia: por un referendo también en Ucrania

Quedan 60 días para las elecciones del 25 de mayo en Ucrania, adelantadas tras la caída del presidente pro ruso Viktor Yanukóvich en febrero, luego de tres meses de rebelión pro europeísta, cuyo resultado fue, no obstante, un impecable y sorprendente tiro por la culata contra EU y la Unión Europea (UE), que perdieron, con el referendo autonómico de Crimea, el control del estratégico Mar Negro.

En Moscú, analizando los escenarios para Ucrania, expertos pro Kremlin hablan del “federalismo” como “la mejor opción” (diario Komersant, 18-03-14) para “superar las divisiones internas” y ante la perspectiva extrema de la desintegración de Ucrania, ya que “el este pro ruso buscará defender sus intereses por todos los medios, a riesgo de seguir el mismo camino de Crimea”: volver a Rusia. De ahí la urgencia de la UE por concretar la firma con Kiev del pacto de cooperación económica que Yanukóvich desistió de firmar a última hora en noviembre, lo que desencadenó la rebelión del Maidán, azuzada por EU; lo que para Vladimir Putin supuso “cruzar la línea roja”.

También sobre el federalismo como “caballo de Troya” de la estrategia rusa en Ucrania escribe desde Kiev el enviado Piotr Smolar (Le Monde, 22-03-14). Destaca que el consejo regional de Lugansk (este) ya pidió un “referendo autonómico”. Y este fin de semana hubo reuniones en Járkiv y Donetsk.

Para Olexandre Suchko, director del Instituto para la Cooperación Euroatlántica, “el proyecto ruso busca volver disfuncional al Estado. Se trata de otorgar derecho de veto a las regiones sobre los grandes temas de política interna o incluso exterior”.

Y “aunque la palabra federalismo parezca inocente y civilizada”, dice Smolar, “contiene una carga explosiva impedir cualquier pilotaje político del país que no convenga al Kremlin”.

En opinión del politólogo Volodymyr Fessenko, del centro de estudios Penta, se trataría menos de una federalización que de una “confederación”. “Esto produciría un debilitamiento máximo del gobierno de Kiev, pero sería un escenario suave para Moscú. El duro es la partición del país, que involucraría siete regiones del este y del centro”. Tanto en Crimea (dos millones de habitantes) como en Ucrania (46), la mayoría de la población es rusa o ruso hablante.

En estos días, la cancillería rusa ya propuso “someter a referendo en Ucrania una nueva Constitución federal”, que incluya la elección de diputados locales y alcaldes, y amplios poderes a las regiones que reflejen “su identidad cultural e histórica en materia de economía y finanzas, temas sociales, lengua, educación y relaciones interregionales, todo ello protegiendo los derechos de las minorías étnicas”.