Daños colaterales

Putin "vs" Greenpace: la libre expresión en jaque

A Ciro Gómez Leyva, nuestro director

editorial adjunto, por su profesionalismo.

Desde el 2 de octubre, cuando la Justicia rusa acusó formalmente a 14 activistas de Greenpace, de un total de 28 encarcelados en la ciudad portuaria de Múrmansk, de “piratería” por protestar contra las perforaciones petroleras de GazProm en el Ártico, los implicados, en prisión desde el 19 de septiembre, enfrentan hasta 15 años de prisión.

Al respecto, 11 ganadores del Nobel de la Paz, entre ellos el obispo de Sudáfrica, Desmond Tutu, la activista de EU, Jody Williams y el argentino Adolfo Pérez Esquivel le pidieron en carta a Putin hacer “todo lo que esté a su alcance para garantizar que se retiren los cargos de piratería” e instaron al jefe del Kremlin a que garantice “que cualquier acusación presentada” contra los ecologistas, además del fotógrafo ruso Denis Sinyakov y el cámara independiente británico, Kieron Bryan, “sea coherente con el derecho internacional”.

Para el director ejecutivo de Greenpace, Kumi Naidoo, los cargos son “absurdos” y suponen “la amenaza más grave para las protestas pacíficas medioambientales” desde el hundimiento del barco Rainbow Warrior en Nueva Zelanda (1985) por una bomba puesta por el gobierno francés que mató al fotógrafo Fernando Pereira.

El pasado 19 de septiembre, soldados rusos abordaron el rompehielos Arctic Sunrise y lo remolcaron al puerto de Múrmansk, en el extremo noroeste de Rusia, luego de que los activistas intentaron trepar a la plataforma petrolera Priraslomnaya del consorcio ruso GazProm, en el mar de Pechora, para colgar pancartas. Ni siquiera el capitán Peter Willcox (EU), que también lo fue del Rainbow Warrior —y cuya historia fue interpretada en Hollywood (1993) por Jon Voight, padre de Angelina Jolie— logró esta vez una fianza.

Entre los detenidos está la bióloga y activista brasileña Ana Paula Maciel (31) y la estudiante argentina Camila Speziale (21), quienes desde la celda impulsan una protesta global para lograr su liberación. Greenpace acusa a GazProm de hacer peligrar el ecosistema tan sensible del Ártico, pues cualquier filtración como la producida por la British Petroleum en el Golfo de México (2010) tendría efectos catastróficos para el mundo animal y vegetal de esa región virgen, con la cuarta parte de las reservas de petróleo y gas del mundo.

Greenpace está juntando un millón de firmas para liberar a su equipo y los interesados pueden escribir a a: http://www.avaaz.org/es/free_the_arctic_30_loc.