Daños colaterales

Obama y la $hell

Luego de haber agasajado los oídos del mundo al anunciar un ambicioso plan para reducir las emisiones de carbono de las centrales eléctricas de EU y así aminorar la contaminación del planeta, Barack Obama dio luz verde ayer, finalmente, al consorcio anglo-holandés Shell para que inicie la perforación del Ártico en busca de gas y petróleo. La firma había suspendido sus  trabajos de exploración en 2012 por daños en una de sus plataformas, y tras ser multada por contaminación en sus vuelos sobre la zona.

Tanto organizaciones ambientalistas como las poblaciones nativas de Alaska consideran el proyecto de la Shell demasiado riesgoso por las difíciles condiciones meteorológicas del sitio y el complicado acceso a la zona, lo que anticipa un riesgo ambiental adicional para el hábitat y la forma de vida de las comunidades locales.

“Solamente tenemos un hogar, un planeta. No hay un plan B”, dijo un conmovido Obama en su discurso del 3 de agosto en la Casa Blanca, cuando presentó la versión final del “Plan de Energía Limpia” que, añadió, representa “el paso más grande y más importante que hemos tomado nunca para combatir el cambio climático”.

El permiso definitivo a la Shell fue recibido con fuertes críticas por parte de asociaciones ambientales, entre ellos de Sierra Club, cuyo director Michael Brune, fustigó la decisión de la Casa Blanca y en declaraciones a la agencia EFE dijo que “para preservar su legado en el clima, el presidente Obama debe cambiar el curso de la perforación en el Ártico establecido por el presidente George W. Bush hace ocho años, y no perpetuarlo”.

Asimismo, la directora del programa del Ártico de EU, Margaret Williams, afirmó a nombre del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que “la aprobación trae consigo un nuevo nivel de riesgo para el Ártico”.

“También trae contaminación, tráfico y ruido inaceptables al prístino hogar de los osos polares, morsas, ballenas y aves marinas”, agregó Williams, quien denunció que la vida silvestre y las comunidades locales de la región “están en peligro”.