Daños colaterales

Por una Nicaragua “sin dictadura” /y II

Con motivo del 35 aniversario de la revolución sandinista del 19 de julio de 1979, la directiva del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), de orientación socialista y socialdemócrata se pronunció contra “una nueva dictadura de otra ambiciosa familia” —en alusión a Daniel Ortega— que “viola nuestros derechos y libertades, prolongando la condición de pobreza, marginación y discriminación de la mayoría del pueblo nicaragüense”.

Tras recordar los “grandes desafíos” que el país debió enfrentar tras la guerra de agresión de EU, que incluyó un bloqueo económico —como el impuesto a Cuba desde los años 1960—, el MRS elogió “la paz y el avance en la reconciliación interna” desde 1990 a la fecha, y abogó por “elecciones transparentes y limpias para poner un gobierno que realmente se preocupe de los problemas del pueblo”.

El MRS, cuarta fuerza electoral, integrado por figuras emblemáticas de la revolución de 1979-90, entre ellos los ex comandantes sandinistas Luis Carrión, Henry Ruiz y Víctor Tirado López, así como los diputados Víctor Hugo Tinoco, Dora María Téllez, Mónica Baltodano y los escritores Ernesto Cardenal y Gioconda Belli, agradeció también “a quienes aportaron su granito de arena en las luchas libradas durante cuarenta años, para derrotar aquella otra dictadura familiar que restringía las libertades y mantenía al pueblo en la miseria” y reiteró su fidelidad “al legado de Sandino” y a los miles de muertos que lucharon por la liberación del país, siendo el nuevo desafío “acabar con esta dictadura para construir una Nueva Nicaragua”.

Las acusaciones del MRS contra Ortega (1945),  que en 2007 volvió al poder con apenas 38% de votos y proclamó una segunda etapa de revolución llamada “cristiana, socialista y solidaria”, incluyen haber “privatizado” el partido, mientras las instituciones del Estado (Consejo Supremo Electoral, Ejército, etc.) han “sucumbido a la cooptación del caudillismo”; aplicar un supuesto “socialismo del siglo XXI” que, en realidad, es “un régimen corporativista en alianza con el gran capital nacional e internacional”, el cual gobierna con un “alto grado de control social” sobre importantes grupos organizados de la población, sindicatos, cooperativas, y jóvenes; y actuar en lo político como un régimen autoritario de ordeno y mando”, que aunque invoca la democracia directa “no admite contrapesos de rendición de cuentas”.

Al respecto, se puede leer el último número del boletín Confidencial (www.comfidencial.com.ni), de Carlos F. Chamorro, director del extinto diario oficial del sandinismo Barricada y su  artículo de portada “La Revolución, 35 años después”, cuyo encabezado reza: “A partir del 2007, se ha instalado un proceso de regresión autoritaria encabezado por un nuevo FSLN, privatizado por Daniel Ortega y Rosario Murillo”.