Daños colaterales

Netanyahu y Hamás, los mismos pretextos

Escépticos con la afirmación de Netanyahu de que Israel logró “una gran victoria militar y política” sobre el movimiento islamista radical Hamás, en el poder en Gaza desde 2007, 54% de israelíes dijo que no hubo un ganador claro en la guerra de 50 días (Haaretz, 30-08), que inició el 8 de julio y dejó 75 israelíes muertes, de ellos 69 soldados. En la destruida Gaza murieron dos mil 143 palestinos, en su mayoría civiles y de ellos casi 500. Según Netanyahu, su ejército acabó con “mil efectivos” de Hamás del total de víctimas gazatíes, algo imposible de comprobar.

Tampoco se sabe si, al igual que en Israel, el escepticismo es la tónica preponderante hoy en Gaza, cuando el liderazgo de Hamás terminó aceptando un ambiguo acuerdo provisional de cese el fuego un mes después de que Egipto propusiera lo mismo el 15 de julio.

También el viernes, Mahmud Abas, al frente de Cisjordania, censuró a Hamás por haber extendido los intensos combates casi dos meses y le reclamó por no haber “evitado todo esto, dos mil mártires, diez mil heridos, 50 mil casas destruidas”, junto a casi medio millón de desplazados internos.

Hamás dejó que corriera la sangre de los civiles pretextando que primero debían discutirse las demandas. Pero, recriminó Abas, esto solo sirvió para prolongar innecesariamente la violencia, que se desató tras el asesinato en junio de tres alumnos israelíes en un hecho que Israel atribuyó a Hamás en Cisjordania.

Un crimen atroz que ahora es usado como pretexto por Netanyahu para ocupar más tierras en Cisjordania, al estatizar más de 4,000 m2 de tierra en el bloque de colonias de Gush Etzion, entre las ciudades palestinas de Belén y Hebrón.

En un enérgico comunicado, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) condenó ayer la nueva muestra de “impunidad, criminalidad e ilegalidad” de Netanyahu, y dijo que esto “prueba una vez más” que su gobierno “no es un socio para la paz ni un miembro de la comunidad internacional que respeta el Estado de derecho global o el consenso”.