Daños colaterales

Netanyahu y Hamás, contra las cuerdas /I

El canciller israelí Avigdor Lieberman, un halcón ultranacionalista partidario de volver a ocupar como en 2012 la Franja de Gaza —1.8 millones de palestinos hacinados en 360 km2 entre Israel y el Mediterráneo—, quien sin dejar su cargo rompió el lunes la alianza de su partido Israel Beitenu (“Israel es nuestro hogar”) con el Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu, está en capacidad de voltear su gobierno y obligar a realizar nuevas elecciones.

“Él piensa en el futuro y en la eventualidad de convertirse en primer ministro. La popularidad de Netanyahu se ha visto limitada, ya que no supo resolver ni la crisis iraní [sobre el programa nuclear], ni la crisis de los asentamientos [israelíes en territorios palestinos]. Lieberman es un político experimentado. Sabe que si la operación [en Gaza] es vista como un fracaso por el centro y el centro-derecha, se pedirán nuevas elecciones”. Así opina Ofer Zalzberg, experto en Oriente Medio del International Crisis Group (ICG), una organización civil independiente, con sede en Bruselas, con un equipo permanente de 130 expertos de medio centenar de nacionalidades y presencia en 34 capitales del mundo.

Zalzberg analiza los factores que llevaron a una escalada en la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza, en respuesta a los cohetes lanzados desde ahí contra suelo israelí, más de un centenar, tras confirmarse el lunes que tres extremistas israelíes prendieron fuego vivo a un adolescente palestino, luego del asesinato de tres adolescentes israelíes por secuestradores palestinos que según Netanyahu pertenecen al movimiento islamista radical Hamas, que insiste en negarlo. (De hecho, el 3 de julio, The Times of Israel informó que un grupo yijadista palestino desconocido hasta ahora, el Estado Islámico en Bayt al Maqdis, se había adjudicado el triple crimen).

En entrevista con Hellen Sallon (www.lemonde.fr/journaliste/helene-sallon, 8-06), Zalzberg afirma que Netanyahu decidió aumentar su ofensiva “disuasiva” con la actual operación Zuk Eitan (“Barrera protectora”) en respuesta a los intensos disparos de cohetes por parte de Hamas y los grupos radicales palestinos, siendo llamados además 40 mil reservistas “ante la eventualidad de una ofensiva terrestre”, es decir, la ocupación militar de Gaza, aun cuando el mismo Netanyahu se opuso hasta última hora a un castigo masivo sobre Gaza, a  sabiendas de que la escalada de ambas partes puede llevar a una tercera guerra.