Daños colaterales

Maduro debería mirarse en el espejo de Yanukóvich

Cuando la sangre llegó finalmente en ingentes cantidades al centro de Kiev la semana pasada, los cuadros del Partido de las Regiones dejaron solo a su líder y presidente, el nefasto Viktor Yanukóvich, con un historial de prisión por cargos criminales antes de ser dos veces primer ministro de Ucrania y causar en 2004, al intentar un fraude electoral, la primera revuelta en su contra, la Revolución Naranja, que abonó la semilla de otro país, que hoy se enfrenta al fantasma de la secesión.

Es claro que Ucrania no es Venezuela, y Nicolás Maduro no es Yanukóvich. Pero los escenarios son muy similares cuando a las sangrientas protestas se suman la petulancia y la sordera del poder, una aguda crisis económica y una sociedad que, como la de Venezuela, está polarizada en dos proyectos antagónicos.

Ojalá que el llamado al “diálogo nacional” que mañana hará el presidente Maduro no sea un juego distractor tras la criminalización y la represión de las marchas, incluida la cárcel al opositor Leopoldo López que, como la ex presa y premier ucraniana Yulia Timoskenko, afirma que su causa es “política” y que no fue él quien causó los muertos del 12 de febrero, sino gente armada del oficialismo.

No por nada Maduro relevó al general Manuel Bernal de la dirección del Sebin (inteligencia militar) por el mayor Gustavo González (de quien se dice es afín al líder del parlamento, Diosdado Cabello), tras acusar al Sebin de desobedecer su orden de acuartelarse ante la marcha del día 12. Además, según afirmó ayer la fiscal general, Luisa Ortega, “ese día funcionarios del Sebin estaban portando armas en las manifestaciones y disparando”. Entonces, ¿tiene razón Leopoldo López?

Pero para el bien de Maduro, los cuadros de su partido o al menos uno, el gobernador de Táchira y ex militar José Vielma, prefirió no esperarse a una debacle y ayer lo criticó duramente, calificando de “grave error” la detención de López y la militarización  de su estado, en cuya capital, San Cristóbal, iniciaron las protestas estudiantiles el 4 de febrero.

“Todos los que están presos por cuestiones políticas, mándalos para su casa”, dijo el chavista Vielma a la prensa, “incluyendo a Leopoldo López”, y recordó a Maduro que “cuando estaba Chávez en el gobierno siempre mantuve una autonomía en mi verbo y mi pensamiento. Y lo voy a mantener ahora más que nunca”.