Daños colaterales

Maduro: las dos caras de la Ley Habilitante

A 20 días de los comicios municipales del 8 de diciembre, los primeros desde la elección presidencial de Nicolás Maduro en abril —y que la oposición quiere convertir en un referendo a poder—, éste logró ayer la esperada aprobación de la Ley Habilitante que, pese a su carácter excepcional ya que permite gobernar por decretos un año, es parte de la Constitución de Venezuela y un recurso usado por todos los mandatarios desde su origen en 1959, bajo Rómulo Betancourt, que la promulgó para bajar los salarios a los trabajadores tras suspender todas las garantías jurídicas y Rafael Caldera en su segundo mandato (1994-99) reformó por decreto el Código Tributario. Y en sus dos gobiernos (1974-79, 1989-93) Carlos Andrés Pérez utilizó ese recurso para privatizar las empresas del Estado y rematar las  riquezas del país.

Maduro recurre ahora a la Habilitante para impulsar su “guerra económica a la burguesía opositora” y blindar la economía “en transición al socialismo (pero) con libertad de empresa”, cuando gobierno y empresariado están chocando desde 2003 por el control de cambio, con el dólar oficial a 6.30 bolívares y el paralelo casi nueve veces más alto, una inflación de 54%, caída de reservas y desabasto de algunos productos básicos.

De inmediato, Maduro promulgará dos normas: nuevos márgenes de ganancia a las cadenas productivas y un marco para regular importaciones y alentar las exportaciones. Esto supondrá controles más estrictos a la venta del dólar oficial, como parte de la también anunciada guerra a la corrupción, el único punto quizá en común entre oficialismo y adversarios; si bien para el líder opositor Henrique Capriles, de la Mesa de Unidad (MUD), “los corruptos están en el gobierno”.

En una primera reacción, la MUD dijo ayer que el gobierno quiere “acentuar la persecución política y criminalizar las fuentes legales de financiamiento a la oposición” desde el extranjero (léase EU).

Como sea, la nueva Habilitante, que ahondará el control de cambio, coincide con la caída ayer en Argentina del repudiado titular de Comercio, Guillermo Moreno, ejecutor del “cepo” cambiario y de otras políticas claves de la presidenta Kirchner,  duramente castigadas en las urnas.