Daños colaterales

Justicia histórica con Cuba y un discurso para releer

Ya era hora, en efecto, como dijo Raúl Castro al inicio de su discurso en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, que Cuba recuperara su voz en el concierto hemisférico, del cual fue silenciada hace cinco décadas, y que además lo haga en pie de igualdad. Son varios los hitos que hicieron posible este retorno, el primero de ellos el triunfo electoral en Brasil, en 2003, del ex líder sindical y ex preso de la dictadura Lula da Silva, lo cual abrió las puertas a nuevas victorias de la izquierda en Sur y Centroamérica; una izquierda que aprendió a reconvertirse en fuerza democrática tras haber tomado las armas siguiendo el ejemplo de la Revolución cubana, o bien rebelándose ante férreas dictaduras impuestas por EU a costa de las democracias que decía defender.

El discurso de Castro sirve a las nuevas generaciones para entender las raíces del antiimperialismo en América Latina y el Caribe desde el nacimiento de EU, en 1776, pero también para aquilatar la larga lucha por la dignidad e independencia. Un ideal, dijo Castro, que (recién) “ahora, más allá de la geografía, comienza a hacerse realidad”.

Su insistencia en la honestidad de Barack Obama, a quien exculpó de cualquier responsabilidad ante el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba, principal y “esencial obstáculo” al desarrollo de la isla, y su pedido de apoyo “a sus intenciones (de Obama) de liquidar el bloqueo” son también representativos de la nueva era que protagoniza la región; decidida además a dejar atrás décadas de servilismo e intolerancias, como fue la misma expulsión de Cuba de la OEA en 1962 por órdenes de EU con la sola excepción de México —cuando su política exterior era ejemplo de independencia frente a Washington.

A nombre de Argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner también aludió al carácter histórico de la cumbre, no solo porque “participa por primera vez la República de Cuba”, sino porque “Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años por una dignidad sin precedentes con un pueblo que en un 77 por ciento nació bajo el bloqueo (de Estados Unidos) y que sufrió y sufre muchísimas penurias. Estábamos muy contentos de venir a producir y a presenciar este hecho histórico del triunfo de la Revolución Cubana. Este es el verdadero triunfo del la Revolución cubana”, celebró Kirchner, quien también advirtió en otro orden sobre los riesgos de que las drogas y el narcotráfico conviertan a nuestros Estados en “Estados fallidos”. Al respecto, su discurso también merece ser recuperado y comentado.