Daños colaterales

Israel-Irán, he ahí la cuestión

El grupo 5+1 (EU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) cerró ayer en Ginebra la primera de dos jornadas de negociaciones con Irán, cuyo canciller, Mohamed Yavad Zarif, presentó una nueva oferta para aliviar los temores que causa el desarrollo nuclear de su país. Una propuesta que fue presentada en Powerpoint y que, según la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, facilitó “por primera vez conversaciones técnicas muy detalladas”.

Nada que tranquilice sin embargo al Israel de Benjamin Netanyahu ni a la políticamente empoderada monarquía de Arabia Saudí –nuevo eje de decisión en el área frente a la prolongada crisis en Siria y también ante Irán tras el aplastamiento en Egipto de Mursi y los Hermanos Musulmanes–, que exigen de EU y Europa evitar cualquier acuerdo “parcial” con el nuevo gobierno moderado de Hasan Rohani que, como dijo ayer Netanyahu, suponga “descuidar los signos de peligro”.

Precisamente para presionar a Obama ante el reinicio del diálogo, Netanyahu (dispuesto a su vez a eternizar en casa las negociaciones con los palestinos a fin de seguir ganando tiempo —y más tierras— a cambio de ninguna otra cosa que no sea más expansión y colonización) reiteró ayer ante su parlamento (Knesset) con motivo de otra conmemoración de la guerra árabe-israelí de 1973, cuando Israel fue tomado por sorpresa, su voluntad de actuar incluso en solitario contra Teherán, ya que “sería un error histórico suavizar las sanciones contra Irán justo en el momento en que están alcanzando sus objetivos”.