Daños colaterales

Hoy en Brasil, la mayor subasta petrolera de la historia

El gran yacimiento de crudo en aguas ultraprofundas (o presal), a unos 7 mil metros de profundidad y 180 km de las costas de Río de Janeiro, comenzará a ser subastado hoy en lo que promete ser la mayor subasta petrolera en la historia de la potencia sudamericana, la séptima economía mundial, ante la decepción del ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, que ha reportado 11 empresas inscritas cuando el gobierno de Dilma Rousseff esperaba unas 40.

El campo de Libra tiene casi 1,500 kilómetros cuadrados y un potencial de crudo recuperable de unos 12.000 millones de barriles. Cuando alcance del apogeo de su producción, 15 años después de comenzadas las operaciones, producirá unos 1.4 millones de barriles/día. Hoy, fuera del presal, Brasil produce dos millones de barriles/día.

Se esperan para hoy protestas masivas en la primera ronda de la subasta, ya que el gobierno enfrenta un aluvión de acciones judiciales en su contra ante el rechazo de los sindicatos petroleros que desde el viernes realizan una huelga nacional. De acuerdo con la corresponsal Ana María Pomi, de la agencia alemana DPA, el paro abarca 42 plataformas en la cuenca de Santos, donde está precisamente el campo de Libra.

Para hoy trabajadores y otras organizaciones sociales llamaron a un acto masivo frente al hotel Windson, donde se hará la subasta ante lo cual la presidenta Rousseff ordenó al Ejército garantizar la seguridad de los asistentes para los cual han sido movilizados un millar de soldados que fueron apostados desde anoche en las zonas aledañas al Windson, con el apoyo de las policías Federal, Caminera, Civil, Militarizada, de la Fuerza Nacional de Seguridad, de la Guardia Municipal y de la Marina según el gobierno.

En opición de los sindicatos brasileños, la nueva norma diseñada para determinar las nuevas licitaciones es “una forma de privatización” ya que, aseguran, supone la “entrega” de una de las mayores riquezas del país a empresas extranjeras.

Esto porque lo que el gobierno ha dado en llamar un “modelo de repartición”, implica que la paraestatal Petrobras tenga una participación mínima de apenas 30% y exija el pago al gobierno de 41.65% del crudo extraído, cuando otros países exigen cerca del 72 por ciento.

Además de Petrobras, compiten las empresas chinas CNPC y CNOOC; Petrogal de Portugal; Repsol Sinopec Brasil de China y España; ONGC de India; Petronas de Malasia; la Shell de Gran Bretaña; Ecopetrol de Colombia y la Total de Francia.

Según la prensa local, desde el viernes se formó un megaconsorcio de 11 multinacionales para subastar en bloque.