Daños colaterales

Gobernanza. Reto en la relación Estado-Sociedad

Aunque pudiera pensarse que el libro del abogado penalista y catedrático mexicano Carlos Requena, "Gobernanza. Reto en la relación Estado-Sociedad" (LID Editorial, México 2014, pp.122) solo tiene utilidad para el contexto político del país, la obra abarca una dimensión mucho más amplia ya que, como afirma en su presentación al volumen el doctor José Ramón Cossío Díaz, ministro de la Suprema Corte de Justicia de México, "ocuparse de la gobernanza, tanto a nivel conceptual como funcional es, (...) un modo relevante de considerar la manera en la que debieran estarse dando los comportamientos estatales", y esto es válido a la hora de analizar los modelos de gobierno en distantes partes del planeta y cuáles son los retos actuales en la relación Estado-Sociedad.

De hecho, Requena parte del origen y desarrollo del concepto "gobernanza", para luego analizar los temas que más demandan su aplicación en el mundo contemporáneo y la necesidad de que sean las ciudades "el espacio ideal para ejercerla".

A lo largo de tres extensos capítulos, Requena aborda el surgimiento y evolución del concepto (cap. 1) desde los comienzos del siglo XX, con diferentes hitos que fueron redefiniendo la evolución y el comportamiento de los Estados a partir de la I Guerra Mundial, la Gran Depresión de 1929, el surgimiento del Estado de bienestar en varios países europeos [demolido progresivamente, decimos nosotros, en las últimas tres décadas ante el empuje del capitalismo salvaje–; la II Guerra Mundial –que redefiniría de manera drástica el escenario internacional–; la creación, en 1973, de la inédita Comisión Trilateral, uno de cuyos objetivos fue analizar el estado de la gobernabilidad en las democracias y entre cuyas conclusiones, como destaca Requena, se describe el problema de la gobernabilidad de los sistemas políticos "como un aumento de la desconfianza en las instituciones democráticas de los países desarrollados (...) como resultado del incremento de las demandas sociales ante el propio Estado", según la Trilateral.

Los tres conceptos unidos de "gobernabilidad, nueva gestión pública y gobernanza" también son parte del capítulo 1, entendiéndose por gobernabilidad "un mejor gobierno, con mejor control político y mejor administración de recursos", y por "gobernanza", "la preocupación sobre las formas en las que el poder y la autoridad pueden asegurar el orden y las reglas del juego (en el sistema internacional o en el sistema corporativo) con la participación mínima o nula del Estado".

En las últimas dos décadas, destaca el jurista, ha habido esfuerzos internacionales importantes, en especial de parte de la ONU y sus diversas agencias, para definir, no sólo la gobernanza –vista como esencial para alcanzar un desarrollo humano que se pueda sostener a largo plazo– sino también sus características, siendo una de las más relevantes la "seguridad de las personas" (desde la salud hasta los efectos de la represión) .

En 1996, el PNUD (Programa de la ONU para el Desarrollo) definió a través de un panel de expertos las siete características de "un buen sistema de gobernanza", que el abogado Requena acerca al lector (p. 55) y cuya sólo enumeración supone una crítica implícita a la mayoría de las actuales democracias, a saber: 1. Legitimidad; 2. Libertad de asociación y participación; 3. Libertad de los medios; 4. Marcos legales justos y establecidos; 5. Rendición de cuentas y transparencia; 6. Acceso a la información libre y válida, y 7. Administración efectiva y eficiente del sector público.

Una "buena gobernanza", además, según el PNUD, debe reunir las siguientes 14 características (p. 56) –que de nuevo nos confrontan con la realidad de nuestros Estados y sociedades, al menos en América Latina. Ésta debe: promueve la participación y la sustentabilidad (del modelo económico y social); es legítima y aceptada por la gente; es transparente; promueve la equidad y la igualdad; tiene disposición a desarrollar los recursos y los métodos de la gobernanza; promueve la equidad de género; tolera y acepta distintas perspectivas; muestra disposición a movilizar recursos para propósitos sociales, refuerza los mecanismos de los pueblos originarios y las tradiciones indígenas; opera bajo el imperio de la ley; es eficiente y efectiva en el uso de los recursos; promueve y encabeza el respeto y la confianza; rinde cuentas, y está dispuesta a definir y liderar las soluciones de los asuntos nacionales.

Razones de espacio nos impiden abundar en el contenido del libro, sin duda una herramienta de gran utilidad para reflexionar sobre el carácter y función de nuestros Estados nacionales y su relación con los grupos sociales, la participación de éstos y sus demandas y, otro tema clave, como se interroga el autor, si el sistema político-electoral promueve la participación de los individuos y de los diversos grupos y organizaciones sociales en las decisiones sobre asuntos que les atañen.

Además de la presentación del doctor José Ramón Cossío, la obra incluye un prólogo de Luis F. Aguilar, director fundador del Instituto de Investigación en Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Guadalajara, quien destaca la propuesta de fondo que el abogado Requena hace finalmente a través del libro: "un proyecto de gobierno alternativo –dice Aguilar– en el que será dominante la rectoría de la sociedad, frente a un gobierno protagonista de amplia autonomía en sus decisiones", pero sin abanderar de manera ingenua "posiciones antiestatales o antigubernamentales o de antipolítica".

Del exhaustivo libro de Requena, el prologuista también destaca la convicción que anima al autor de que la situación actual –tanto en México como en el mundo– "exige un nuevo modo de gobernar", teniendo como "eje rector fundamental la participación de la sociedad y el consenso ciudadano para construir, junto con el Estado, propuestas que respondan en forma satisfactoria a los grandes desafíos contemporáneos que enfrenta la humanidad en el actual mundo globalizado".