Daños colaterales

Entonces, ¿quién mató a Arafat?

Aunque la misma Suha Arafat, viuda del líder histórico de los palestinos Yaser Arafat, fue cautelosa ayer al afirmar ante la prensa que “no podemos acusar a nadie”, también declaró que el dictamen de los expertos suizos que examinaron los restos de su esposo muerto el 11 de noviembre de 2004 en Francia, “confirma que se trata de un verdadero crimen, un asesinato político”.

Suha Arafat reaccionó así ante los resultados del primer informe médico-legal del equipo de diez galenos suizos, en su mayoría del Instituto de Radiofísica de Lausana, que examinó a pedido de los palestinos unas 60 muestras tomadas el 27 de noviembre de 2012 de la tumba de Arafat, en Ramala (Cisjordania). Otros dos equipos, uno ruso y otro francés, hicieron lo propio aunque aún se desconocen sus conclusiones.

En 2012, la viuda de Arafat presentó en Francia una demanda para que se abriera una investigación judicial pero su abogado Pierre-Olivier Sur rehusó comentar ayer los resultados del informe de 108 páginas, divulgado por la cadena árabe Al Jazeera y disponible en su sitio web.

Con cautela, los médicos afirman que considerando los ocho años transcurridos entre la muerte de Arafat y su exhumación, los resultados “apoyan moderadamente la hipótesis de que la muerte fue la consecuencia de un envenenamiento con polonio-210”. Pero también dicen que “hemos medido actividades de polonio-210 en los huesos y los tejidos hasta 20 veces superiores a las referencias en literatura” médica.

La tesis del veneno fue en aumento ya que Francia no atendió en 2004 los pedidos de Suha de una autopsia, y tampoco dio a conocer ningún informe médico claro sobre su deceso.  Arafat fue llevado de urgencia a París 13 días antes de su muerte al sentir terribles dolores abdominales.

El polonio-210, metal volátil altamente tóxico y radioactivo, mató en 2006 al ex militar de la inteligencia rusa asilado en Londres, Alexander Litvinenko (44), quien durante su atroz agonía acusó al presidente Putin de asesinarlo.

Como dijo ayer el médico forense británico Dave Barclay, que redactó un análisis del informe de Lausana, “el arma del crimen ha sido hallada. Lo que no sabemos es quién la tenía en esos momentos”.