Daños colaterales

EU libera la venta de drones armados

Si el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba la “urgente intervención” de otra coalición internacional en Libia para “combatir la expansión del terrorismo yihadista”, según pidieron ayer el presidente egipcio, ex mariscal Abdel Sisi, y su par francés, el socialista Francois Hollande, EU y la OTAN podrán regresar como si nada a ese estratégico país del norte de África, sexta economía regional detrás de Nigeria, Sudáfrica, Egipto, Argelia y Marruecos, rica en petróleo y gas. Pero también Francia se va a beneficiar con esta nueva guerra, luego del contrato multimillonario suscrito el lunes entre el régimen cívico-militar egipcio y el fabricante francés Dassault Aviation por 5,200 millones de euros para la venta de 24 cazas Rafale junto a otros armamentos de punta.

Según Sisi, que está restaurando en Egipto el viejo poder militar por EU de Hosni Mubarak, la misión de la OTAN que en 2011 derrocó al dictador Gadafi —quien poco antes se paseaba por el Elíseo del brazo del presidente Nicolas Sarzkozy— quedó “incompleta”, de ahí el “imperativo” de intervenir en Libia. La coartada: la decapitación, presuntamente en Libia, de 21 cristianos egipcios por parte del grupo sunita ultrarradical Estado Islámico (EI).

Un grupo afín en Libia, Ansar Sharia, respondió a los bombardeos de El Cairo secuestrando ayer a 35 trabajadores agrícolas egipcios; mientras que en el oeste de Irak, en la zona de Al Bagdadi, cerca de una base militar que alberga —por lo visto, inútilmente— a 300 marines de EU, el EI ejecutó y quemó a más de 40 personas, según las informaciones.

Una escala sangrienta,  que apenas comienza, sobre todo porque, como aventuró Barack Obama, “la guerra contra el yihadismo no tendrá límites” y ante la cual el Pentágono tampoco está dispuesto a quedarse atrás, menos aún ante el avance en la materia de Francia, China e Israel.

Así, el Departamento de Estado se plegó ayer mismo a la demanda desu industria aeronáutica y armamentista y autorizó vender a sus aliados drones (aviones sin piloto) armados con misiles, limitados hasta ahora a Londres. A los miembros de la Alianza atlántica (OTAN) solo se vendían versiones de vigilancia e inteligencia. ¡Buen negocio esto de la nueva “guerra ilimitada”!