Daños colaterales

Disidentes sandinistas, por una Nicaragua “sin dictadura”/I

El 19 de julio de 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, 1961) derrocó al último dinasta de la familia Somoza y todo su aparato de poder en un país de apenas 3 millones de habitantes, en su mayoría jóvenes, impulsando un cambio revolucionario que como novedad ofrecía —frente al modelo de la revolución cubana (1959) de partido único y la abortada “vía pacífica al socialismo”, del derrocado presidente chileno Salvador Allende (1973)— el trípode de “pluralismo político, pluralismo económico y libertad religiosa”. La idea: construir una Nicaragua con democracia y prosperidad, tras 50 años de dictadura somocista, instalada y apoyada como tantas otras en Centro y Sudamérica por EU.  Meses después, el FSLN debió enfrentar la guerra de agresión más prolongada de EU (Ronald Reagan, 1980-1990) contra una nación de América Latina, que si bien no triunfó en el campo militar, minó a la revolución en lo económico, lo político y lo social hasta que en febrero de 1990 el FSLN perdió el poder en elecciones democráticas. Ya a comienzos del siglo XX (1927-1933), patriotas nicaragüenses encabezados por Augusto C. Sandino al frente de su “ejército defensor de la soberanía nacional”, se enfrentaron a la que sería la primera invasión directa de Estados Unidos a un país latinoamericano. Frente al poderío militar, Sandino recurrirá entonces a la guerra de guerrillas, logrando  vencer a la marinería yanqui, que en enero de 1933 abandona derrotada Nicaragua.

El FSLN recuperó la gesta del llamado “general de hombres libres” y su lucha guerrillera para derrocar al somocismo y su ejército pretoriano, la Guardia Nacional, que el Washington instaló después de ordenar el asesinato a traición de Sandino, en 1934. Y fue esa misma Guardia la que se alzó contra la revolución en 1979, llevando a cabo con dineros de Estados Unidos la conocida guerra de los “contras” desde los territorios vecinos de Honduras y Costa Rica.

Luego de la derrota de 1990 en las urnas, el ex presidente sandinista Daniel Ortega (1985-1990), uno de las principales figuras del mando revolucionario, volvió a competir por el poder en 1996 y luego en 2001, hasta lograr la victoria en 2007 y luego reelegirse en 2011.

Pero a 35 años de la revolución, cumplidos el pasado 19 de julio, su principal detractor, el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) creado el 18 de mayo de 1995 en el centenario del nacimiento de Sandino por figuras como el escritor y ex vicepresidente Sergio Ramírez, un “somocismo redivivo y reencarnado en el orteguismo, niega hoy como antes lo hizo la dinastía de los Somoza, la aspiración de democracia del pueblo nicaragüense”.