Daños colaterales

Cuba: más sobre el bloqueo, la Celac y las libertades

No sorprende, aunque duele por grotesco, que el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa condene la situación de las libertades en Cuba a propósito de la segunda Cumbre de la Celac en La Habana, sin fustigar con igual vehemencia el ilegal y anacrónico bloqueo económico, financiero y comercial impuesto el 3 de febrero de 1962 por John F. Kennedy a la isla, el cual golpea desde entonces a la población cubana. Un bloqueo que no es solo decir, por ejemplo, que los costos en pérdidas ascendieron hasta en 2013 al billón 157 mil millones de dólares, afectando por igual a todos los sectores sociales, sin sumar los perjuicios humanos invaluables, en primer lugar la separación de las familias.

El bloqueo expresa y es parte sustancial de la guerra que EU le declaró a Cuba por su sistema político, y desde 1992 cada Asamblea General de la ONU ha condenado rigurosa, ritual y cada vez más ampliamente por “injusto, extraterritorial y genocida” dicho embargo. En septiembre pasado, en el 67 periodo, la votación contra el bloqueo unificó a casi todo el planeta: 188 votos contra dos (EU, Israel) y tres abstenciones… Baste recordar, que desde la Conferencia Naval de Londres de 1909 el bloqueo contra un país es “un acto de guerra”, según la práctica extendida por las potencias coloniales en el siglo XIX y comienzos del XX. Esto sin ahondar en el tema de Guantánamo, esa porción de territorio en el extremo oriente de la isla que EU ocupa ilegalmente desde 1901 para albergar una Base Naval del Pentágono y, desde 2002,  ese agujero negro de la justicia que es la cárcel medieval para los presos de la “guerra contra el terrorismo” de la Casa Blanca.

La expulsión de Cuba de la OEA en el mismo 1962 fue parte de esa guerra, de ahí que en este mismo espacio planteáramos a propósito de la Celac que la presencia de su titular, José Insulza, el 27 de enero en La Habana simbolizaba un gran triunfo para la isla.

Sobre las libertades y/o su falta en Cuba, también hemos escrito aquí, lo mismo que nuestro rechazo al partido único, por ejemplo en “2014: buenas noticias para la democracia en AL” (13-14-01), donde retomamos las palabras de  Sergio Ramírez a favor del pluralismo y las libertades como parte sustancial del desarrollo económico.