Daños colaterales

¿Cuán enfermo está el Papa?

Este domingo, el Papa Francisco volvió a aludir a su estado de salud, ahora ante discapacitados y ancianos en el gimnasio de la Basílica Regina Pacis de Ostia, en la costa romana, y a quienes con su habitual buen humor les dijo: “Recen por mí, porque estoy un poco enfermo y soy un poco anciano, pero ¡no tanto!”.

Ya el 13 de marzo, en una amplia entrevista con Valentina Alazraki con motivo del segundo aniversario de su elección (http://noticieros.televisa.com), Francisco se explayó sobre el tema de su edad ante la pregunta expresa de la periodista mexicana, con una larga trayectoria como corresponsal en el Vaticano. Le dijo: “Papa Francisco, hay algo que nos preocupa un poco. Porque ha habido varias ocasiones en los vuelos, (...) en que usted dice: ‘Bueno, en dos o tres años vuelvo a la Casa del Padre’; luego viene alguien que está organizando una feria, un congreso, de aquí a cinco años, a diez y usted dice: ‘Bueno, le deseo lo mejor pero yo no estaré ahí’.  (...) ¿Por qué de repente nos dice esas cosas?”. A lo que el ex cardenal Jorge Bergoglio, de 78 años, nacido en Buenos Aires en 1936, respondió: “Yo tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno, dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga. Le digo, capaz que no. Por ahí es como la psicología del que juega y entonces cree que va a perder para no desilusionarse después. Si gana está contento, ¿no? No sé qué es. Pero tengo la sensación que el Señor me pone para una cosa breve, nomás... Pero es una sensación. Por eso tengo siempre la posibilidad abierta ¿no?”.

Para el papa Francisco, un jesuita que se define como conservador popular y que ha sabido ganarse a su grey con su estilo llano y directo, no se trataría tampoco de ponerle una “edad” a los pontificados y que, por ejemplo, el retiro fuese “a los 80 años”. Hacerlo así, dijo, “crearía una idea de fin y no está bien”; aunque no descartó indirectamente el recurso escogido por su predecesor, Joseph Ratzinger (1927), el hoy papa emérito Benedicto XVI, al frente de Roma de 2005 a 2013, cuando anunció su renuncia, algo no visto desde Celestino V, en 1284.

También el 10 de abril circuló en WhatsApp una advertencia  sobre la salud del Papa, aunque solo era una reminiscencia de las alertas que se habían encendido a comienzos de 2014, cuando el Vaticano debió cancelar, entre enero y junio, varias actividades por una “leve indisposición” o “unas líneas de fiebre”. Es sabido que Bergoglio labora a un ritmo extenuante (4 am a 10 pm) y que desde el 1 de abril sus médicos están  preocupados por su sobrepeso (“come espaguetis casi todos los días”) y su poco ejercicio (“pasa jornadas enteras sentado revisando su nueva encíclica”), según informó la agencia italiana Ansa. Además, desde los 31 años, al hoy Papa le falta parte del pulmón derecho, según el libro El jesuita, de los periodistas Francesca Ambrogetti y Sergio Rubin.