Daños colaterales

Crimea: de la 'guerra fría' a la guerra ¿'tibia'?

Hace 69 años, en febrero de 1945, en el palacio imperial de Yalta, en la estratégica península de Crimea, frente al Mar Negro, los tres líderes mundiales, Winston Churchill, Joseph Stalin y Franklin D. Roosevelt se reunieron para redefinir el mapa del mundo y repartirlo en zonas influencia entre la entonces Unión Soviética (URSS) y EU, que seis años y 60 millones de muertos después, emergieron de la II Guerra Mundial como las dos superpotencias de un nuevo escenario bipolar tras la derrota del  Eje nazi-fascista.

Los acuerdos —concluidos en la ciudad alemana de Postdam—también impulsaron la creación de la ONU y de su Consejo de Seguridad, controlado hasta hoy por los países firmantes de Yalta, Gran Bretaña, la actual Rusia y EU (junto a Francia y China). Un siglo antes, 900 mil soldados de Francia, Gran Bretaña y el Imperio Otomano habían derrotado a un millón de soldados de la Rusia zarista en la guerra de Crimea (1853-56), ansioso como estaba Nicolás I de acceder en forma directa al Mediterráneo desde Crimea. Tras 11 meses de asedio, las tropas franco-británicas vencen a Nicolás I en la ciudad-puerto rusa de Sebastopol, alguna vez ciudad griega, anexada en 1783 por Catalina II.

Pero Sebastopol conocería otro cerco de casi un año (1941-42) por parte de las tropas nazis en la II Guerra Mundial, que exterminaron a su población, de mayoría rusa. En 1944, el Ejército Rojo tomó la revancha, aniquilando a los alemanes. Por este segundo sitio, a Sebastopol se le concedió en 1945 el título de Ciudad Heroica.

Con la desintegración de la URSS (1991) se acabaron el mundo bipolar, 46 años de guerra fría y  la península de Crimea fue cedida por Rusia a su recién independizada ex república soviética de Ucrania, con estatus de autonomía, aunque Sebastopol mantuvo la soberanía rusa hasta 1997, cuando Moscú la cedió a Ucrania a cambio de conservar ahí una importante base militar y, de hecho, el cuasi control económico del área, cuyo millón de habitantes (72% ruso) apoya la actual intervención rusa en Crimea, se opone al nuevo gobierno en Ucrania y el 30 de marzo aspira a autodeterminarse en un referendo.