Daños colaterales

Carta de Lula a Maduro: sin duda, el diálogo

Mientras los 12 países de la Unasur —con 400 millones de habitantes y 68% de la población latinoamericana— acordaban ayer en Chile enviar una misión de cancilleres a Caracas para asesorar al gobierno de Nicolás Maduro en un diálogo a fin de recuperar la convivencia pacífica en Venezuela, el propio Maduro divulgaba una carta que Lula da Silva le envió el 5 de marzo, en el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez, con quien el popular ex presidente de Brasil mantuvo una relación estrecha.

En la misiva, difundida además al cumplirse un mes de la protesta estudiantil y opositora que el 12 de febrero dejó tres muertos en Caracas (uno de ellos chavista), Lula, de 68 años, llama a Maduro a mantener vivo el legado de Chávez “en las batallas por una América Latina más justa y soberana” y le recuerda que desde 1999, el chavismo superó obstáculos y crisis gracias a la participación popular y el respeto a la Constitución.  Y en un tono “amoroso” —como diría Maduro de la carta tras subirla a su cuenta en Twitter— pero a la vez con un dejo de reconvención, el dos veces presidente de Brasil, ex preso político y ex líder sindical, insiste en ambos factores como la hoja de ruta a seguir y “guía de conducta (…) en este delicado momento de su historia. Momento en el cual es necesario un diálogo con todos los demócratas que quieren lo mejor para el pueblo”.

“Solo así, Venezuela realizará el sueño de una sociedad justa, fraterna e igualitaria”, concluye el también ex líder del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), quien recibió un “Gracias al compañero Lula por esta carta tan amorosa que me ha enviado. Muito obrigado”.

Por un diálogo así abogamos hace un mes en este espacio (“Diálogo y racionalidad, la única salida”, 19-02), al recordar que Venezuela está partido a la mitad, como mostraron los comicios de hace un año, cuando la diferencia entre Maduro y su principal opositor, Henrique Capriles, fue de solo 234 mil 935 votos entre casi 15 millones de electores.

El 7 de marzo, tanto el PT de Lula como el gobierno de Dilma Rousseff ofrecieron la mediación de Brasilia o bien una iniciativa similar de la Unasur que, finalmente, cuajó ayer.

Ahora solo falta que se decanten en Venezuela esas fuerzas “demócratas”, dispuestas también a un diálogo serio y racional con el gobierno constitucional de Maduro.