Daños colaterales

Brasil-Mundial: el "rolezinho", otro dolor de cabeza

Mientras grupos sociales tienen previsto para este sábado reiniciar las protestas en varias ciudades brasileñas como las que sacudieron al gigante sudamericano en 2013, otro fenómeno sacude a los principales centros comerciales de Sao Paulo y Río de Janeiro: los llamados rolezinhos, invasiones repentinas de miles de jóvenes de las favelas que, al estilo de los flash mobs, pero a menudo más desordenados, se dan citan desde diciembre a través de las redes sociales —para ponerse tal vez a resguardo del agobiante verano austral— en los principales y frescos centros comerciales de Sao Paulo y Río, para terror de los comerciantes y la clientela de la clase media. Y si bien la consigna es “desordenar sin cometer delitos”, en varias ocasiones estas “vueltitas” derivaron en disturbios y saqueos.

Según el diario Folha de Sao Paulo, este fin de semana varios centros permanecieron cerrados, entre ellos Leblon, en Río, luego de que un rolezinho que había reunido a 9 mil jóvenes, 60 de ellos detenidos y fue prohibido por una corte, terminó siendo habilitado por el grupo de abogados Habeas Corpus. En Sao Paulo, donde en diciembre se inauguró esta práctica, el centro comercial JK Iguatemi, uno de los más lujosos, también cerró cuando iniciaba una manifestación de apoyo a estos adolescentes de los suburbios, en su mayoría negros y pobres.

La agencia DPA reporta que leyendas como “JK racista” aparecieron en el centro comercial Iguatemi, escritas por activistas pro rolezinhos, que reclaman al gobierno izquierdista de Dilma Rousseff frenar el racismo y la discriminación social, después de que la policía militarizada usara el sábado 11 de diciembre balas de goma y gas pimienta contra un millar de jóvenes en Itaquera, lo que, en lugar de inhibir la práctica, la expandió y politizó. Lo único que le faltaba a Brasil en la —retrasada— recta final del Mundial de junio-julio, tras las inesperadas pero masivas protestas contra el alza del transporte y otras demandas el año pasado.

Para la antropóloga Silvia Borelli, de la Pontificia Universidad Católica de Sao Pablo, los rolezinhos expresan de alguna manera  el ascenso económico de unos 30 millones de pobres de las favelas y suburbios de las grandes ciudades en la última década de gobiernos Lula-Rousseff, los cuales piden, a su manera, más participación y ciudadanía.