Daños colaterales

"Autodefensas" (¿de EU?) también en Ucrania

Con un llamado a respaldar la huelga general de una hora convocada para el jueves e integrarse a “unidades de autodefensa popular” en todo el país, la oposición ucraniana, en la voz de uno de sus líderes, el ex boxeador y campeón mundial de pesos pesados Vitali Klitschko, volvió a desafiar ayer al presidente Yanukóvich, aliado de Rusia, cuando unas 70 mil personas exigieron su renuncia en la céntrica plaza de la Independencia o Maidán, junto a una elección general anticipada y una nueva Constitución.

Tales son las demandas de los sectores pro europeístas, que podrían tomar el poder en la dividida Ucrania o al menos eso es lo que especula la prensa europea sobre el por qué de la demora del presidente Putin en entregar a Kiev el segundo tramo del rescate de un crédito por 15 mil millones de dólares. Según el primer ministro en funciones en Ucrania, Serguéi Arbúzov, Rusia ya entregó a fines de enero el primer tramo de tres mil millones de dólares y se esperan otros  dos mil millones para evitar que el país caiga en suspensión de pagos.

De eso habrían conversado Putin y Yanukóvich el viernes en Sochi tras la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, además de perfilar el rostro del nuevo gobierno tras la salida del primer ministro, Nikolái Azárov, luego de que logró restablecer los lazos comerciales entre Rusia y Ucrania.

En este contexto tuvieron lugar las desafanadas expresiones de la subsecretaria de Estado norteamericana, Victoria Nuland, que causaron la indignación de los líderes europeos. Con la mayor ingenuidad en estos tiempos de ciberescuchas, Nuland, quien llegó el jueves a Kiev, le respondió así su embajador, Geoff Pyatt, al hablar vía celular, cuando éste le comentó que la ONU pensaba nombrar a un antiguo embajador holandés en la capital ucraniana, Robert Serry, como su representante en Ucrania: “Eso sería fantástico para ayudar a arreglar todo esto, que la ONU lo arregle y, ya sabes, que se joda la UE”, en alusión a las viejas diferencias entre Washington y la Unión Europea a propósito de Ucrania y su histórica rebeldía.

Desde luego, el Departamento de Estado acusó a Rusia de “pinchar” los teléfonos diplomáticos, pero el Kremlin lo acusó a su vez, como en plena guerra fría, no solo de financiar a la oposición sino de darle municiones. Según  declaró el viernes Serguei Glazyev, asesor económico de Putin a la edición ucraniana del diario Kommersant,   “de acuerdo con nuestras informaciones, fuentes norteamericanas gastan 20 millones de dólares semanales para financiar a la oposición y a los rebeldes, incluyendo armas” para derrocar a Yanikóvich.