Daños colaterales

“En Argentina, o cambiamos o nos vamos al diablo”: Bonasso/ II y última

Desde su oposición al kirchnerismo, pese a su tronco común peronista, y ante la muerte dudosa del fiscal Alejandro Nisman, Bonasso se vio de pronto involucrado en el caso, con tufo a servicios secretos, tras la publicación en diciembre, un mes antes de la muerte de Nisman, de Lo que dije en recuerdos de la muerte. El libro acusa al hoy removido jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE), Antonio Stiusso (61), de ligas con la trata y el narco. Amenazado por este conocido agente, Bonasso llevó su caso al Senado y responsabilizó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por su seguridad y la de su familia. Esto derivó en la siempre postergada remoción de la SI, y gobierno y analistas están seguros de que la muerte de Nisman fue la respuesta de Stiusso a su destitución. Stiusso ingresó en la entonces SIDE en 1972, en plena dictadura del general Lanusse (1971-73), que siguió a otra, la del general Onganía (1966-70).

Stiusso “es un personaje siniestro, que lo que ha intentado por todos los medios es perjudicar y poner palos en la rueda al gobierno”, acusó ayer Aníbal Fernández, secretario general de la Presidencia. Stiusso es el principal sospechoso de haber “sembrado” pruebas falsas en el expediente sobre la mutual judía AMIA que llevaba Nisman, para involucrar al gobierno contra una cabal investigación. Pero según Aníbal Fernández, la causa “está llena de mentiras (…), todo pensado y diagramado por Stiusso. Flaco favor le están haciendo a la República Argentina con este tipo de situaciones”. Más aún en un año electoral.

Añadió que la denuncia —que no acusación penal— de Nisman, días antes de morir, contra la presidenta, de quien incluso pensaba pedir su desafuero y detención, “no tiene ni pies ni cabeza (y) prestigiosos juristas como (León) Arslanián, (Eugenio) Zaffaroni o Julio Mahier han dicho que aunque todo lo que dice la denuncia se pudiera probar, no hay un solo delito en este escrito”.

Es en este marco que el Senado comienza a debatir hoy el proyecto de reforma presidencial de los servicios de inteligencia tras la disolución hace una semana de la SI, a ser sustituida por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Una iniciativa que la oposición rechaza por considerarla una “maniobra de distracción” ante el asesinato o el “suicidio inducido” del fiscal federal.