Trasvase El Zapotillo-León: “Mi gallo gana, aunque esté jolino”

Como muestra de los males es la confrontación que quieren provocar entre Los Altos y la Zona Metropolitana de Guadalajara.

A todas luces, el pretendido trasvase de El Zapotillo -Los Altos- a León, Guanajuato es la causa de los males presentes y futuros en materia de agua, de los alteños y de los jaliscienses –con repercusiones a nivel nacional e internacional- ya que es el poderoso motor que mueve la construcción de la presa y el acueducto que planean construir para llevarse y vender el agua del Río Verde a la citada ciudad. Gran negocio de unos 1,600 millones de USD de una empresa española, que no desembolsará prácticamente un centavo y tiene garantizado que no van a perder.

Como muestra de los males es la confrontación que quieren provocar entre Los Altos y la  Zona Metropolitana de Guadalajara, que se promueve como una estrategia para doblegar a los alteños a aceptar el despojo del agua, a la que como mexicanos también tienen derecho.

Cabe destacar que se encuentra documentado de manera oficial la existencia de un gran déficit hídrico en condiciones de sustentabilidad en esta región. En Los Altos NO HAY AGUA DE SOBRA y pretenden hacer cumplir los decretos de reserva de aguas nacionales superficiales de 1995 y 1997, elaborados con datos estadísticos de 1950 a 1981 –“de aguas no comprometidas en uso alguno”- SIN ACTUALIZARLOS y sin considerar el gran incremento del uso que éstas han tenido, tanto en el uso público urbano, como en el pecuario, agrícola, industrial y de servicios; así como la gran cantidad de volúmenes retenidos en la actualidad por los estados de Zacatecas y Aguascalientes con la construcción de presas y bordos en los años recientes. Tampoco se ha aplicado al Balance Hidrológico del Río Verde el Principio de Precaución por afectaciones de Cambio Climático, al que México está obligado a considerar; ni se ha determinado el caudal ecológico que establece la Norma Oficial MexicanaNMX-AA-159-SCFI-2012. El panorama de la “fotografía” tomada hace 33 años ha cambiado de forma considerable y se niegan a aceptar la realidad, quizá porque la realidad supera con creces las ‘cuentas alegres’ que hicieron para apuntalar el GRAN NEGOCIO con un recurso vital y de seguridad nacional…

Aquí aplica la declaración vertida por el Ing. Juan José Guerra Abud –Titular de SEMARNAT- el viernes pasado: “La contundencia de los hechos te demuestra que en ocasiones tomas una decisión y la tienes que cambiar, porque el mantenerte en esa solo generas un mayor perjuicio”. Veremos si esta ‘máxima’ la aplica para rectificar el rumbo en el tema del trasvase, o solo aplica para justificar el incumplimiento de los compromisos de los gobernantes…

Ahora es el gran momento para tomar las decisiones adecuadas que eviten afectaciones y confrontaciones entre León, Los Altos y la Zona Metropolitana de Guadalajara. De no hacerlo, como están las cosas y si León lograra llevarse el agua reservada para ellos antes que la zona Metropolitana de Guadalajara -como todo parece indicar- se desatará una “terrible guerra intestina”, pues en el momento que se pretenda quitarles más agua al sector agropecuario muy probablemente éstos harán una férrea defensa de sus derechos, enfrentando con esto a Los Altos con la Zona Metropolitana de Guadalajara y/o el Gobierno de Jalisco.

Ante este escenario y, sobre todo, en uno de escasez de agua, Guanajuato es el gran ganador: posiciona a su estado como gran destino internacional para invertir, podrá seguir reteniendo más agua en la cuenca del Lerma por encima del muy ventajoso “derecho” de retener el 80% en sus presas, como lo ha hecho en los últimos años; tendría la operación del acueducto El Zapotillo-León –insertado en el corazón de Jalisco- hiriendo de muerte a la región agropecuaria más importante del país y de paso eliminando a nuestro estado como ‘competencia’, pues difícilmente podrá Jalisco atraer inversiones al no poder garantizarles el agua necesaria.

Los Altos de Jalisco son vistos por el ‘cártel del agua’ como una ‘batea sobre la que caerá y escurrirá el agua hacia un cántaro al que le pondrán un gran popote para llevarse el agua y hacer un gran negocio en León’, por lo que su principal interés será que se despoble porque, como nos lo han comentado, “sirve que no nos ensucian el agua”.

Por otro lado, es preocupante leer y escuchar diversas opiniones ‘expertas’ de algunos colegios de profesionistas en torno a este proyecto, como:”no se ha evaluado cuánto le ha costado a Guadalajara y a la zona productiva de Los Altospostergar cada día más el proyecto”. ¿Por qué no se preguntan cuánto le costará a la región alteña, a la ZMG y al propio país soportar el despojo del agua y el impacto que tendrá en el precio de los alimentos?

Si persisten los vendedores del trasvase en no actualizar los volúmenes reservados será como decir: “mi gallo gana, aunque esté jolino”.

Presidente del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (CONREDES), AC