Las mujeres y el club de los MINT

“De lo posible a lo probable/del sueño a la realidad hay /como mares”

Juan Gelman

El influyente economista británico Jim O’Neill ha incluido a México en el grupo de los MINT, un club tan exclusivo como lo fue en el año 2001 el grupo de los BRIC. El término novedoso de O’Neill aglutina a los cuatro países que al parecer son los gigantes económicos del futuro: México, Indonesia, Nigeria y Turquía.

¿Las razones?

Los especialistas hablan de la abundante población, que en términos económicos se traduce en un mayor mercado, comparado con aquellas naciones de pocos habitantes; estos países tienen proyectada una saludable dinámica poblacional que en los próximos veinte años concentrará a más personas en edad de ser económicamente activas; se habla además de su ubicación estratégica. La cereza del pastel: excepto Nigeria, los MINT pertenecen al G20.

Entre más leo a los economistas, mejor entiendo a los poetas. Después de leer a O’Neill acudo a la lucidez de un poema de Juan Gelman titulado “La economía es una ciencia”, que me dice lo siguiente:

“Estudio los índices de la tasa de inversión bruta

los índices de la productividad marginal de las inversiones

los índices de crecimiento del producto amoroso

otros índices que es aburrido hablar aquí

y no entiendo nada.”

Regreso a la prosa y pienso que si hemos de leer la letra grande, tenemos la obligación de perseguir a la letra pequeña. Me pregunto si las mujeres podrán beneficiarse del progreso económico que abrirá a los mexicanos muchas puertas durante los próximos años. Sinceramente, la realidad me obliga a mirar con cierto escepticismo las buenas nuevas, pues creo que las expresiones de optimismo provienen de perspectivas limitadas. Si a números nos vamos, hay otros datos que nos indican que el bienestar de las mujeres no forma parte de ese futuro promisorio. Hablo de las mujeres porque resulta que —al menos en cantidad— somos mayoría. Nuestro país acoge a 97 varones por cada 100 féminas. Creo que, si pensamos sólo en términos de cantidad, mi pregunta es pertinente e incumbe a todos.

¿Mis reservas?

Se fundamentan en la información que me arroja la realidad concreta más allá de las proyecciones macroeconómicas, que insisten en privilegiar unos datos para opacar otros: el sobresaliente desarrollo económico de los países MINT ocurrirá al mismo tiempo que el desastroso nivel de violencia que va en aumento cuando de mujeres se trata. Pensemos en la violencia directa, estructural y cultural, que es todo un tema en los MINT. En el caso de México, alarma el número de feminicidios, y alarma aún más el nivel de impunidad pues el 98% de estos crímenes no ha sido resuelto por la ley; alarma también el porcentaje de mujeres que son víctimas de trata. El acceso a la justicia es un calvario para las mujeres. No lo digo yo, lo dicen quienes se dedican a analizar estos temas.

Interesa estudiar la información que arroja el reporte sobre la brecha de género (World Economic Forum Gender Gap Report 2013). México ocupa el lugar 111 de los 136 países estudiados en el rubro de participación económica y oportunidades. El 58% de las mujeres que trabajan, lo hacen en la economía informal, y sólo el 15 por ciento de las compañías tienen mujeres en puestos de alta dirección. También hay que decir que prácticamente se ha reducido la brecha entre hombres y mujeres en cuando al acceso a la participación política y a la educación. Sin embargo, otros datos como la altísima tasa de embarazo entre adolescentes nos indican que las posibilidades de deserción escolar son altas.

Y regreso al mismo poema de Gelman, que me ayuda a entender desde el aliento poético, lo que importa en este mundo:

“La economía es bien curiosa

al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street

los sueldos de la ternura son bajos

subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,

el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes,

eso no le da dicha ni desdicha

en medio de las razones

las redenciones,las resurrecciones.”

Los retos del club MINT son grandes, pero podrán resolverse si al menos los miramos de frente, si nos atrevemos a sumar el bienestar y la equidad al desarrollo económico.

Habrá que pensar si la felicidad tiene otras formas.

inesaenz@gmail.com