Tuércele el cuello

La armonía del silencio

No te asustes, querido lector. El título que da inicio a esta colaboración no antecede uno de esos textos lacrimógenos que de manera rebuscada intentan sacarle poesía a los limones secos. Nada de eso. El asunto es más básico. La cosa es que hace poco recibí los mensajes de un buen amigo, que estaba buscando espacios para poder difundir la organización de un evento. Todo normal hasta ahí. “En próximos días vamos a tener un gran evento artístico, una gran fiesta musical en donde... –inserté descripciones del evento y argumentos de convencimiento- … y por eso, te queremos invitar al Festival de la Canción en Lengua de Señas”. –Espera, espera. ¿Cómo así? ¿Cantar con señas? ¿Quién hace eso? ¿Para qué?- Pronto me daría cuenta de la limitación de mi apreciación del asunto.

¿Cómo concebir el arte de la música si no es a través del sentido del oído? Tanto para escucharla y disfrutarla como para tocarla e interpretarla, para mí era imposible pensar en ser partícipe de la experiencia sin el sentido del oído. Pues no. Este tipo de eventos va dirigido a la población sorda. Para entonces, algunos tendrán la misma pregunta que yo: ¿Puede una persona sorda percibir una canción, disfrutar el ritmo de una melodía? ¿Puede una persona sorda, que no escucha, bailar? ¿Puede una persona sorda, sin el sentido del oído, tocar un instrumento? Prepare ojos de sorpresa: la respuesta es sí.

¿Pero cómo funciona? ¿Cómo se vive la experiencia de la música, de la canción, desde la perspectiva de una persona sorda? Rodolfo Torres, uno de los organizadores, explica que este tipo de eventos tiene funciones paralelas: por un lado sirve de punto de encuentro para los integrantes de la comunidad de sordos, mientras que por el otro, le da visibilidad a una comunidad que no suele ser tomada en cuenta a la hora de elaborar políticas públicas ni en el gran conjunto de actividades de la vida pública.

Desde el 2012,  la asociación Educación Incluyente A.C. organiza en Guadalajara el Festival de la Canción en Lengua de Señas Mexicana, un evento único en su tipo en nuestro país. En general, la mayoría de los participantes son personas sordas de diferentes edades. Hay iluminación profesional, los intérpretes se visten de gala para la presentación y con su cuerpo suelen ir marcando el ritmo de la música y, como en una obra de teatro, interpretan con gestos las emociones que transmite la letra de la canción en turno, mientras que las manos son las encargadas de esculpir en el aire los versos de la misma. En algunos casos, hasta hay coreografía. Cuando el intérprete es sordo, es auxiliado por alguien que sí tiene el sentido del oído, quien le marca la entrada y salida de la canción y le marca los tiempos de duración de los versos. Un ejercicio de coordinación que requiere horas y horas de ensayos. Si quieren ver algunos ejemplos, visiten estos links https://www.youtube.com/watch?v=CMNhJ1tooqk  o https://www.youtube.com/watch?v=ahmDCNSVJqY.  Si quieren ser testigos presenciales de la experiencia, acudan el próximo fin de semana al Foro de la Expo Guadalajara y amplíen su criterio.