Tuércele el cuello

"Podcast"

La radio.Ayyyyy, la radio. Cursi, dirán algunos. Anacrónico, susurrarán otros. ¿Quién de ustedes no recuerda que fue en la radio donde descubrió, por lo menos, a tres de sus bandas favoritas? ¿Cuántos no se han enterado de la detención de un capo o la tragedia natural registrada en ese mismo momento al otro lado del mundo? ¿Quién de nosotros no se quedó despierto porque su programa preferido salía al aire hasta las once de la noche?

A la aparición de la televisión, no faltó quien anunciara el fin de la radio. Lo que ignoraban los apocalípticos es que una de las grandes ventajas de este medio auditivo es el que se puede hacer lo que sea, mientras se escucha a la radio. La radio puede combinar con casi cualquier actividad humana: con el trabajo, con el descanso, con las tareas escolares, cuando se está dando arrumacos al ser amado, cuando se está haciendo el “quehacer” en la casa, cuando se está lavando el coche…

Hace unos cinco años, me enamoré de un nuevo formato: el podcast. Un amigo me contó que Olallo Rubio, el tipo que hizo de Radioactivo una referencia obligada para las estaciones de rock en México, se había puesto a hacer podcast. ¿Qué es eso del podcast?, le dije. Lo demás, fue una historia de amor. Resulta que, en síntesis, el podcast es un archivo de audio colgado en la red, disponible a ser escuchado en las páginas de internet o para descargarlo y escucharlo en cualquier dispositivo móvil. Ahí la magia: uno lo puede escuchar el día que quiera, a la hora que se le antoje. Adiós a los estúpidos infomerciales que se cuelan en las estaciones de radio, adiós a los bloques de cinco eternos minutos de comerciales, adiós a esperar horas para escuchar el programa favorito.

El podcast está ahí, para escuchar sólo los contenidos que uno quiere mientras uno se traslada de la casa a la escuela y de la escuela al trabajo, para hacer que la hora que pasamos corriendo en la caminadora sea menos tortuosa. Una maravilla.

Luego entonces… ¿por qué no es consumido? Las suscripciones a nuevas plataformas de entretenimiento audiovisual  no paran de crecer. El consumo de series y películas por demanda en Internet (como Netflix) se está convirtiendo en un hábito permanente de quienes conocen estas opciones. Pero el consumo de series y películas (audiovisuales en general) no dejan de exigir a un receptor que esté sentado en casa. ¿Qué pasa con quienes andan en bici, se mueven en el transporte o en su coche? Métanse al itunes y enamórense del podcast. Hagan de sus tiempos libres una ventana para el entretenimiento o el aprendizaje.