Peor para la verdad

Otra vez vientos de guerra

La noticia le dio la vuelta al mundo: un avión de pasajeros de Malaysia Airlines cayó en Ucrania, con 295 personas a bordo. En el mismo país donde hace unos meses tuvo lugar una crisis política, en donde un importante sector de militares pro rusos encabeza un movimiento separatista, apoyado desde el Kremlin.De inmediato, el Presidente de Ucrania denunció que no se trató de un accidente, sino de un atentado, de un acto de terrorismo. La Casa Blanca tuvo una actitud más prudente, declarando que se estaban analizando las imágenes de satélite para saber el lugar de donde provino el misil que derribó la aeronave. Paralelamente, se difunde la versión desde Rusia, de que el objetivo era el avión presidencial en donde viajaba Vladimir Putin, quien supuestamente a la misma hora y ruta volaba por esa zona. Incluso se ha señalado que el parecido entre ambos aviones, en imágenes difundidas por redes sociales. En el contexto político, es importante señalar que el papel que ha asumido el presidente ruso no ha sido conciliador. Al contrario, lleva meses desafiando a Washington e involucrándose en conflictos regionales con impacto internacional, para demostrar sus niveles de influencia. Hay que destacar que justo en días pasados, en medio de la copa Mundial de Futbol en Brasil, sostuvo una reunión con los Presidentes de las denominadas economías BRICCS (grupo de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), donde anunciaron la creación de un Banco Mundial que genere un contrapeso al Banco Mundial. El fondo con el que se creará este banco de desarrollo es de 10,000 millones de dólares y tendrá su sede en Shanghái.

Dilma Rousseff, la Presidenta de Brasil, declaró que será un contrapeso al dominio de occidente sobre las finanzas globales. Con este nuevo paso a la integración de un grupo de países que combinan poder político con una fuerte actividad comercial, el actual líder del Kremlin parece decidido a devolverle el orgullo ruso a su país, aún a costa de que el mundo regrese a las oscuras épocas de la guerra fría. Después de la caída del muro de Berlín, los problemas económicos de los países que estaban bajo el dominio de la Unión Soviética ha ido empeorando. Por eso el surgimiento de movimientos separatistas como en Ucrania, en donde el recuerdo de épocas de bonanza bajo el cobijo de Moscú es muy tentador. Con la confirmación de que fue un misil el que derribó al avión, de la misma línea aérea de la que se perdió en mares del Océano Indico hace un par de meses sin ninguna explicación, el mundo ha podido constatar como Ucrania sigue en guerra civil. Las labores de rescate han sido muy difíciles por la presencia de tropas separatistas. En este contexto, llama la atención el papel de los medios convencionales de comunicación, en las redes sociales y con filtraciones, como la conversación de radio difundida en televisión donde le dan parte a un militar ucraniano,  separatista por supuesto, de que el avión malasio fue derribado. La realidad es que nuevamente Ucrania se pone en el centro de la atención mundial, y otra vez, Barack Obama y Vladimir Putin se enfrascarán en un duelo propio de la guerra fría. Vientos de guerra vienen de tierras del este, como si  las divisiones geopolíticas nunca se hubieran derribado, ¿no cree usted?