Peor para la verdad

Los retos de la democracia

Lo ocurrido en días pasado en el Instituto Nacional Electoral es un foco de atención que se debe de solucionar a la brevedad, con la colaboración, pero sobre todo con la disposición de todos los partidos políticos.

Las discusiones que se han desarrollado al interior del INE son fuertes, como lo son la naturaleza de cualquier contienda electoral. Por eso, tanto quienes conforman el Instituto como los representantes de los partidos políticos legalmente constituidos, deben de entender que no se puede llegar a un punto en donde se asuman posiciones que no permitan avanzar en el diálogo y la concreción de acuerdos.

 A nuestra democracia y a las autoridades electorales del país les hace daño el cuestionamiento. No se ataca a las personas, sino a una institución que le ha costado muchos años a los mexicanos consolidar. Más allá de las filias y las fobias de los consejeros que integran el INE, lo importante es contar con un organismo autónoma.

 Durante años, partidos y actores políticos lucharon por lograr que los ciudadanos fueran quienes organizaran las elecciones. Ahora, se mantiene la esencia de un árbitro electoral que suma prestigios y carreras sólidas.

 Se entiende que la pasión que genera la contienda electoral lleve a tomar posiciones contrarias, pero hay que recordarles al PAN, PRD, Morena, PT, Movimiento Ciudadano, Humanista y Encuentro Social, que se retiraron de la sesión por diferencias en el tema de prohibición de programas sociales, imparcialidad y propaganda gubernamental, que los ciudadanos no están conformes con ver como se pelean. Que deben dejar esas posiciones a los candidatos, porque quienes se sientan en el Consejo del INE deben tener una absoluta disposición al diálogo, porque de sus resoluciones depende no el futuro de los partidos, sino de nuestra democracia.

 Si bien es cierto que en los años recientes ya no se puede hablar de una oposición como hace años, pareciera que para algunos actores el tiempo no ha pasado y se consideran “oposición”, sin considerar que la pluralidad política en México es resultado de los votos, por lo que todos los partidos cuentan con representación en el Congreso de la Unión y en gobiernos en sus tres niveles.

 Por eso, no es posible que se den situaciones como “levantarse” de la mesa. Esas posturas evidencian radicalismos que no abonan a la concordia, solo enrarecen el proceso electoral que no queremos sea un show de descalificaciones y acusaciones.  Esperemos que se entienda la trascendencia histórica de la actuación de todos en el INE y que se pueda seguir avanzando en la consolidación de nuestra joven democracia, porque de nada sirve seguir en el viejo estilo del chantaje y la victimización, ¿no cree usted?